En desplazamiento forzado continúan 224 personas que tuvieron que huir de sus parcelas en las veredas La Jagua, Arenales, San José del Pescado, Los Aguacates y Las Manuelas, del municipio de Segovia, Antioquia, luego de intensos combates entre el ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC.
Los campesinos, según le dijo el personero de Segovia a SEMANA, Hambler Andrés Patiño Bedoya, duermen en carpas, en una escuela o en casas de amigos o familiares que les brindaron refugio mientras el Ejército, que ya está en la zona controlada por los ilegales, les brinda las garantías para retornar.
Algunos de ellos solo se movieron para asistir al sepelio de Alonso de Jesús Silva, el tesorero de la Junta de Acción Comunal de La Jagua, de su hermano Yalusan Cano, miembro del comité de Conciliación de la misma, y de la mamá de ambos, María Cecilia Silva, quienes fallecieron tras un atentado sin precedentes en la historia de Colombia.
En la noche del 25 de febrero, cuatro estallidos sacudieron su humilde casa de tablas. Era un ataque con explosivos lanzados desde un dron.
¡𝗘𝗟 𝗧𝗘𝗥𝗥𝗢𝗥𝗜𝗦𝗠𝗢 𝗟𝗘 𝗔𝗥𝗥𝗘𝗕𝗔𝗧𝗔 𝗟𝗔 𝗩𝗜𝗗𝗔 𝗔 𝗧𝗥𝗘𝗦 𝗖𝗢𝗟𝗢𝗠𝗕𝗜𝗔𝗡𝗢𝗦!
— General William Oswaldo Rincón Zambrano (@DirectorPolicia) February 26, 2026
Lamentamos profundamente los hechos ocurridos en la vereda La Jagua, en Segovia (Antioquia), donde tres integrantes de una misma familia fueron asesinados y otro resultó lesionado,…
El general William Oswaldo Rincón rechazó lo ocurrido y calificó este hecho como un acto terrorista: “Rechazamos con total contundencia este acto criminal que enluta a una familia colombiana y evidencia el desprecio de los grupos armados ilegales por la vida y la dignidad humana. Ninguna confrontación entre estructuras criminales puede justificar ataques contra la población civil”.
Laura Tapias, una allegada a la familia, contó a medios nacionales que estas tres personas se dedicaban al cultivo de plátano, yuca y cacao para sobrevivir, al pancoger.
“Estaban en su casa descansando, de un momento a otro les explotaron su casa con un bombardeo, cuatro en total, era una casita de tablas, ¿cómo quedaría?”, afirmó la mujer.

En la casa con los Cano Silva estaba Carlos Enrique Argáez, de 49 años, quien malherido fue trasladado al hospital de Segovia, que está, según el personero, a unas dos horas de camino en carro por una vía destapada y agreste.
Una semana después, no hay reportes de otras personas muertas, pero tampoco indicios de quién arrojó los explosivos desde un dron: si fue el ELN, el Clan del Golfo o las disidencias de las FARC, que, según el personero, se disputan a sangre y fuego el territorio, que está en límites con el sur de Bolívar, a unas cinco horas de Medellín en auto.

Lo que sí se sabe es que las tropas del Ejército ya están en la vereda Arenales, contigua a La Jagua, donde las explosiones sacudieron a la familia de las víctimas mortales y a las otras 94 que tuvieron que huir.
Ellas están a la espera del visto bueno de los militares para regresar a sus parcelas, aunque el temor continúa.










