En Segovia, un municipio minero del nordeste de Antioquia, no se habla de otra cosa que no sea del impresionante asalto armado a una mina en la madrugada del 15 de abril.
En los cafetines, los restaurantes, las calles, las oficinas de las entidades territoriales y las empresas mineras, el tema es el mismo, pero las versiones varían: los lugareños se refieren en voz baja, y con temor, a cómo entre 20 y 40 encapuchados lograron violar el estricto sistema de seguridad de la mina El Silencio para extraer varias toneladas de material aurífero.

SEMANA consultó con varias fuentes, como la Fiscalía y la Mesa Minera de Segovia Remedios, y la respuesta fue la misma: no tienen información sobre lo mencionado.
Pero también, este medio conoció testimonios de personas cercanas a la mina, mineros tradicionales de la zona y habitantes de Segovia que, bajo la condición del anonimato, aseguran que el caso sí sucedió.
“Todo el mundo sabe dónde están lavando el material, pero nadie quiere hablar del tema. Hacerlo sería ponerse una lápida en el cuello”, dijo una de las personas consultadas.

Esa misma persona relató lo que se sabe en el pueblo, que está ubicado a unas tres horas de Medellín; que dos personas vestidas de guardias de seguridad, durante la madrugada, trataron de corromper a dos encargados de los accesos a la mina para que los dejaran entrar, pero no lo lograron. Entonces, uno de ellos, accionó un arma e hirió a uno de los empleados.
Posteriormente, irrumpió de manera violenta con sus cómplices, quienes iban vestidos todos de negro y portaban armas de corto y largo alcance. Aseguran que eran entre 20 y 40 encapuchados, que desarmaron al personal de seguridad de la mina y extrajeron una carga muy importante de material aurífero.
Entre los mineros circulan dos versiones, una que se trató de dos toneladas de material aurífero, otra que lo hurtado asciende a dos toneladas de oro, algo que para algunas personas en la zona suena descabellado, pues podría tratarse de por lo menos 120 millones de dólares.

Los delincuentes, se dice en el pueblo, sacaron el material en un vehículo pesado por la puerta de la mina El Silencio, donde habían reducido a sus guardias de seguridad.
El empleado herido fue trasladado a un centro asistencial para que fuera atendido. Del hecho conocen en la Aris Mining, compañía a cargo de la mina El Silencio, aunque esta no se ha pronunciado porque, según conoció SEMANA, el robo realmente sucedió en un socavón que funciona con un contrato de operación con otra compañía. También lo sabe la Policía.
La pregunta que muchos mineros se hacen es: ¿hasta cuándo va a continuar la inseguridad en algunas minas de ese municipio? Aducen que el robo de mineral es una constante, que las socavones son tierras en constantes disputas y que la zona está plagada de actores armados como el Clan del Golfo, el ELN, las disidencias de las FARC, pero además bandas que tienen representación en los espacios socio jurídicos con los que dialoga de paz el gobierno Petro. Por ejemplo, la llamada Oficina con presencia en el Valle de Aburrá.

Es tan grave la situación, que mineros de la zona mencionan sobre casos en que algunas guardias de seguridad que son sometidas a vejámenes sexuales por delincuentes dedicados al hurto, pero que esos hechos no trascienden a las autoridades porque las víctimas son amenazadas y en los socavones se impone la ley del silencio.
Como está ocurriendo en este caso, del que las autoridades no se han pronunciado oficialmente, pero del que todo el pueblo sabe.
