El debate por el incremento del salario mínimo volvió a escalar en redes sociales tras un cruce de mensajes entre el presidente Gustavo Petro y el exministro Andrés Felipe Arias, quien intervino con un extenso pronunciamiento.
¿Nos puede explicar Presidente?
— Cesar Augusto Londoño (@cesaralo) December 30, 2025
😱Su gobierno se ufana de mantener la inflación baja, 5.2 %, pero sube el salario mínimo casi 5 veces más. ¿Incoherencia o populismo?
😱Decreta Emergencia Económica porque el estado está desfinanciado y anuncia incremento del 23.7 % en el mínimo.…
La controversia se activó luego de que se cuestionara la coherencia del Ejecutivo al decretar una emergencia económica por problemas fiscales y, al mismo tiempo, ordenar un aumento del salario mínimo del 23,7 %, casi cinco veces superior a la inflación anual.
El señalamiento apuntó, además, a cuestionar la capacidad del Estado, que es el principal empleador del país, para asumir el mayor costo salarial tras el incremento del salario mínimo sin agravar el déficit fiscal que de por sí ya tiene el país.
En respuesta, el presidente Petro defendió la medida desde una lectura que él denominó keynesiana de la economía. Aseguró que, en un contexto de “oferta reprimida” como el colombiano, un incremento de la demanda agregada vía salarios puede dinamizar la producción, elevar los ingresos fiscales y mejorar el equilibrio presupuestal.
Es muy simple Cesar Augusto, yo no soy neoliberal sino de la economía política clásica y científica. No creo en ideologías que falsean la realidad.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) December 30, 2025
En Economía clásica los precios puede aumentar por masa monetaria, pero, Keynes demostró como en oferta y producción reprimida,… https://t.co/tuOpQC4GvB
Según el mandatario, la apuesta busca romper con un modelo histórico de empobrecimiento salarial y transitar hacia una economía basada en productividad y conocimiento, no en bajos salarios.
Frente a la teoría de Petro, el exministro Andrés Felipe Arias publicó un extenso trino en su cuenta de X en el que, basado en diferentes autores de la economía clásica, controvierte lo dicho por el mandatario frente al incremento salarial.
Arias, quien planteó su intervención “en tono meramente académico” cuestionó de fondo la lectura económica del Gobierno. El exministro sostuvo que la economía política clásica no respalda un aumento “exógeno” del salario mínimo en ausencia de mejoras sobre la productividad y recordó que autores como Adam Smith, David Ricardo, Malthus, Say y John Stuart Mill advertían que fijar precios por fuera del equilibrio genera desempleo y distorsiones persistentes.
Sr. Presidente @petrogustavo, me atrevo a aportar al debate en tono y propósito meramente académico:
— Andrés Felipe Arias (@AndresFelArias) December 31, 2025
1⃣ Auqnue Ud cita la economía política clásica, creo que obvió varios de los principales autores de la economía política clásica, a saber:
👨🎓Adam Smith: un salario mínimo… https://t.co/5aagQ4VgUn
También refutó la interpretación keynesiana expuesta por el presidente. Según Arias, elevar el salario nominal no equivale a aumentar el salario real si la productividad no acompaña el ajuste.
Arias puso sobre la mesa modelos de equilibrio general, expectativas racionales y ciclos económicos reales para argumentar que forzar el salario por decreto rompe los incentivos de contratación, reduce inversión y termina afectando el empleo formal.

Finalmente, Arias cuestionó la extrapolación de estudios como el de Card y Krueger sobre salario mínimo y empleo, señalando que sus resultados se dieron en contextos de alta formalidad y aumentos moderados, muy distintos al caso colombiano.
En esa misma vía puso una cifra en el radar para ejemplificar. El salario mínimo en dólares pasará de USD 323 a USD 541 entre enero de 2025 y enero de 2026, mientras la productividad laboral cayó 0,32 %.
“¿Qué economía aguanta esto?”, le preguntó a Petro, a quien además le recordó que Colombia es un país que no va muy bien en productividad y que, aunque el aumento sea muy ambicioso, no es sostenible para el mismo Estado y, menos, para los empresarios del país.
