Las unidades de inteligencia de Colombia están en máxima alerta ante el probable arribo de criminales de alto nivel que estarían resguardados en Venezuela, con la supuesta contemplación del régimen de Nicolás Maduro.
El posible desplazamiento que analizan las autoridades tiene relación con la más reciente operación militar desarrollada por Estados Unidos en Caracas, que terminó con la detención del número uno del régimen y su esposa, Cilia Flores.
SEMANA conoció que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) habría iniciado movimientos de sus cabecillas a través de la frontera que se comparte con el departamento de Arauca. Ya se registran desplazamientos que encienden las alarmas.

“Tenemos identificados a unos cabecillas que estarían llegando en las próximas horas tras la captura de Maduro. Es algo que estudia la inteligencia y se ofrecerán recompensas por ellos”, confirmó a esta revista un mandatario local.
Dentro de las Fuerzas Militares se ha denominado este fenómeno como un presunto “éxodo de cabecillas” de alta peligrosidad, quienes ya estarían buscando contactos y operaciones logísticas tras la incursión armada de Estados Unidos.
Investigaciones de agencias internacionales advierten sobre una supuesta complicidad del chavismo y de sus Fuerzas Militares con el ELN y la Segunda Marquetalia, principalmente en negocios de narcotráfico y tráfico de armamento.

Un funcionario que tuvo acceso a esos archivos narró, bajo reserva, a SEMANA: “Sabemos que los principales cabecillas están allá, la Guardia les cuida sus campamentos, sabemos dónde están y esperamos poderlos atacar en su momento”.
La sospecha de las autoridades es que el “éxodo” se daría por el golpe de la Casa Blanca al chavismo y el riesgo que enfrentarían ante una eventual transición que se estaría fraguando entre Trump y Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela.
Es un problema de alto nivel. La directora del Departamento Administrativo de la Presidencia, Angie Rodríguez, confirmó que una de las grandes preocupaciones del Gobierno en la frontera es la presencia de grupos ilegales.

“La presencia de organizaciones criminales trasnacionales, como el Tren de Aragua y el ELN, representa un riesgo adicional para la seguridad de la población civil y la estabilidad institucional en la región fronteriza”, dijo Rodríguez.
La coyuntura política de Venezuela coincide, además, con un escenario de violencia en la región del Catatumbo, donde continúa la disputa entre el ELN y el frente 33 de las disidencias de las Farc por el control social y del narcotráfico.
Para mitigar los riesgos, se informó que 30.000 soldados están desplegados en toda la zona fronteriza con el fin de contener cualquier amenaza que afecte la soberanía nacional, además de contar con unidades especializadas de las autoridades.

“Las fuerzas armadas se encuentran en primer grado de alistamiento para atender eventuales situaciones de seguridad en la zona de frontera para garantizar la soberanía, la defensa y la integridad territorial”, indicó el Gobierno Petro.
