En los chats revelados por SEMANA en los que conversaron el exembajador de Colombia en Venezuela Armando Benedetti y la exjefe de Gabinete Laura Sarabia, se evidencia que estaban buscando acuerdos para lograr superar las diferencias, sin embargo, eso no se logró.
Benedetti manifestaba estar molesto porque no le estaban dando el trato que merecía y que no estaba contento en Caracas. “Yo lo que quiero es hacer equipo contigo, estoy aburrido en Venezuela, tú sabes que eso no es lo mío”, afirmó.
Ante las diferentes opciones que salían a flote se habló de que Benedetti tuviera otro cargo diplomático en otros países. Benedetti le reclamó a Sarabia que, por ejemplo, hayan enviado al expresidente del Senado Roy Barreras a la embajada de Reino Unido.
“No es mala leche, es que la única embajada después de Washington que exige inglés es UK. De verdad pregunte, si considera que estoy mintiendo”, le dice Sarabia a Benedetti. Luego, en otro mensaje le contesta: “como le dije, las únicas embajadas en todo el mundo que tienen requisito de idioma es Washington y UK. Pero reviso cómo se puede cambiar”, aseguró Sarabia.

En medio de ese tire y afloje por el cargo que pudiera tener Benedetti, Sarabia en varias ocasiones le ofreció el de ella, a lo cual el exembajador, subido de tono, le respondió que eso no era lo que buscaba.
“No me jodas más con tu puesto, yo no quiero tu hijueputa puesto, me vale verga tu puesto, no quiero esa mondá, no quiero estar en Palacio, no quiero ser el constructor de todas las cagadas que llevan ahí, no quiero… Te lo juro, eso me sabe a mierda, te lo juro; no me jodas más con tu puesto, no quiero tu hijueputa puesto, tú fuiste la que me ofreció algo en el Ministerio del Interior, no había nadie mejor en el planeta Tierra, nadie te ayudaría más que yo. (...) Entonces, búscame una solución rápida, la que sea, pero ya me estoy emputando de verdad, Laura, porque tú eres una persona diferente hoy y ayer a la que fuiste el domingo, pero del cielo a la tierra”, le dijo Benedetti a Sarabia.

Igualmente, se habló de la posibilidad de que el exembajador se convirtiera en ministro del Interior o canciller. “Quedamos que era la Cancillería o el Ministerio del Interior, los dos te los firmo, pero yo sé que te puedo ayudar más a ti el Ministerio del Interior, haciendo equipo sacamos todo… O sea, cuántos meses necesitas tú para que..., cuantos meses necesitas tú, para saber que Velasco no te va a ayudar con la tarea y que vas a perder las elecciones”, aseguró Benedetti.

En determinado momento Laura, ante la difícil conversación con su antiguo jefe, le propone que se reúnan con el presidente Petro para que los tres pongan las opciones sobre la mesa y se pueda tomar una decisión.
“Sigo buscando todas las opciones y las discutimos el martes con el presidente”, le dijo Sarabia a Benedetti. “¿Hasta ese día?.... Jajajajaj. Así será de malas… Sólo quedará rezar…OK. No te molesto más. Nos vemos el martes a las 10:00 a. m.”, le contestó. A lo que ella le dijo: “Vale”.

“Venga a Bogotá y nos sentamos con el presidente. Y ya resolvemos esto. De verdad yo no voy a pelear más, no me interesa. Yo no estoy engañando a nadie ni nada. Sentémonos los tres y ponemos todo sobre la mesa”, le insistía Sarabia a Benedetti.

El ofrecimiento importa, además, porque evidencia que dentro del gobierno de Petro los puestos diplomáticos se han manejado como favores políticos, a pesar de que se prometió lo contrario durante la campaña.
“Que quienes hayan acumulado saberes específicos alrededor de las relaciones internacionales puedan acceder a los cargos y no simplemente, como ocurre hoy, que llegan los hijos de los presidentes, los amigos y las amigas de la clase política, algunos incursos en corrupción”, anunció Petro en campaña que lo haría si llegaba a la Presidencia. Cuando fue nombrado en el cargo, el canciller Álvaro Leyva envió un mensaje similar.
