El grave deterioro de la seguridad en el país en los últimos meses, que ha coincidido con la llegada del presidente Gustavo Petro al poder, terminó por catapultar a varios exmiembros de las Fuerzas Armadas. Después de ser relegados de los altos mandos en el Ejército y la Policía, desempeñan ahora importantes cargos en las principales Gobernaciones y Alcaldías.
El caso más representativo es el del general retirado Juvenal Díaz Mateus, quien se convirtió en el gobernador de Santander tras incursionar por primera vez en la política después de una carrera militar de 35 años; se vio obligado a ponerle fin luego de la barrida que hizo el presidente Petro en la cúpula del Ejército después de posesionarse.

Díaz pasó de perseguir a capos del narcotráfico y a los peores delincuentes que aterrorizaban regiones de Antioquia, Córdoba, Chocó y Sucre a ser unos de los máximos dirigentes del oriente colombiano.
Aunque Díaz se perfilaba como el nuevo comandante general del Ejército, el presidente Petro ordenó su salida y cayó casi que por accidente en la política y con la promesa de declararle la guerra a la delincuencia en Santander. Después de recoger miles de firmas, se convirtió en el nuevo gobernador. Díaz compitió con Rodolfo Hernández, a quien el Consejo Nacional Electoral le revocó la candidatura.
“Son varios los factores que hoy me tienen en la Gobernación de Santander. El primero de ellos fue mi salida abrupta del Ejército Nacional, que, por supuesto, no me la esperaba. Y, segundo, gracias a mi experiencia de ser un general que combatía el crimen, pero que también trabajaba por la parte social, yo quería implementar una estrategia llamada acción unificada: llevar el desarrollo a las veredas para quitar los cultivos ilícitos. Pero no contaba con los recursos y es ahí donde organizamos el movimiento y me lancé en las elecciones”, aseguró el gobernador.

La extensa hoja de vida respalda a Díaz en su propósito de poner en jaque a los delincuentes. Combatió a la extinta guerrilla de las Farc, al ELN, a las disidencias de las Farc, a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y a diferentes bandas locales. Su principal logro fue la persecución a alias Otoniel. Durante un año lo atacó para debilitar el muro donde se escondía y enfiló a 600 hombres a su alrededor para que se sintiera débil; en octubre de 2021 logró su captura.
“Treinta y cinco años combatiendo el crimen me permiten tener la capacidad para reunir a los alcaldes y a los comandos militares a fin de sincronizar toda una estrategia para tener un departamento libre de cultivos ilícitos. Por otro lado, sabemos perfectamente que en Santander, en las fronteras con el sur de Bolívar y Antioquia, hay incursiones del Clan del Golfo, de las disidencias de las Farc y del ELN, sumadas a los ataques a la naviera en el río Magdalena; ese es un problema que se soluciona con una mayor presencia de Fuerzas Militares y ya la Armada Nacional nos ayudó en esa materia”, sostuvo.
Aun cuando Díaz destaca que hasta el momento ha sostenido una relación cordial con el presidente Petro, no duda en afirmar que todavía contaba con la capacidad de seguir aportando a las Fuerzas Militares en el país.
“Yo jamás salí a denigrar del presidente Petro. Acepté su decisión porque sabía que era una decisión política y cada quien trabaja con las personas que considera que tienen el perfil para cumplir sus propósitos. Yo seguramente no encajaba en esos perfiles, pero considero que hubiera podido ayudarle al Gobierno a ser un enlace importante con las regiones”, precisó Díaz.
Los alcaldes
Pero el general (r) Díaz no es el único militar que ha llegado a cargos de elección popular. El general retirado de la Policía Gustavo Franco, quien también salió de la institución por un remezón del presidente Petro, es ahora el alcalde de Guadalupe, Santander. Es abogado e integró unidades operativas de la Policía, como la Dirección Antinarcóticos, Investigación Criminal e Interpol, y unidades administrativas, como la Oficina de Planeación y la de Comunicaciones.

Por otro lado, el intendente Javier Morales se convirtió en el alcalde de Hato, en Santander, municipio del cual es oriundo. Es abogado y durante 21 años integró la Policía Nacional.
A ellos se suma el coronel retirado de la Policía Carlos Julio Plata, elegido por cuarta vez como alcalde de Acacías, Meta. “Cuando el miedo y la zozobra se apoderan de las personas en un municipio debido a la falta de liderazgo y de autoridad de sus gobernantes, no existe posibilidad alguna de crecimiento y desarrollo”, aseguró.

El sargento mayor (r) Elvin Mosquera fue elegido como alcalde en Guataquí, Cundinamarca. El teniente coronel retirado del Ejército Álvaro Pulido Rodríguez es ahora el alcalde de Choachí.

Por su parte, Luis Emilio Bustos, suboficial retirado de la Armada Nacional, es el alcalde de Puerto Leguízamo, en Putumayo. William Camilo Barreto, mayor retirado de la Policía, quien fue investigador de delitos relacionados con el narcotráfico y lavado de activos, y comandante de la estación del Grupo de Carabineros de la Policía de Bogotá, es el nuevo alcalde de Ciénaga, Boyacá.
Otros cargos
A raíz de la debacle de la seguridad en gran parte del territorio nacional, los nuevos mandatarios regionales se vieron en la necesidad de acudir a la experiencia de los reservistas para atacar a la delincuencia en sus territorios.
Ese es el caso del general (r) Luis Fernando Navarro, excomandante de las Fuerzas Militares, quien ahora es el secretario de Gobierno de Cundinamarca. El curtido militar también fue segundo comandante de la Décima Octava Brigada, director del Centro de Educación Militar, comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, entre otros cargos.

En Bucaramanga, el coronel retirado del Ejército Gildardo Rayo asumió como secretario del Interior y tendrá la misión de garantizar la seguridad en la ciudad. “Duré 27 años en el Ejército y es la vocación del servicio lo que me llevó a aceptar este nuevo reto.

En Bucaramanga, de un tiempo para acá, la falta de autoridad ha hecho que se menoscabe la tranquilidad de las personas. Tenemos una misión que cumplir al 100 por ciento y es que la gente vuelva a estar tranquila”, señaló.
Para Rayo, la alta percepción de inseguridad llevó a que varios exmiembros de las Fuerzas Militares dejaran a un lado su vida de retiro. “La gente pide autoridad y no podemos negar que en muchas regiones del país ha hecho falta una mayor presencia del Estado”, indicó.

El coronel (r) y excomandante de la Policía de Norte de Santander George Quintero fue designado como nuevo secretario de Seguridad del departamento. En su carrera comandó más de 120 operaciones en regiones como Cali y el Catatumbo. En Barranquilla, el general (r) Julio César González, quien salió de la Policía porque su antigüedad impedía que la general Yackeline Navarro pudiera ser nombrada subdirectora de la institución, ahora es el alto consejero para la seguridad.

El general (r) de la Policía Carlos Rojas es el nuevo secretario de Gobierno de Soacha; el general (r) Gustavo Verdugo Garavito es el secretario de Seguridad de Santa Marta; el general (r) Luis Eduardo Martínez, quien fue comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, es el jefe de la cartera de Seguridad de Antioquia; el general (r) de la Infantería de Marina Óscar Eduardo Hernández asumió la Secretaría del Interior en Santander; y el mayor (r) Miguel Castellanos es secretario de Gobierno en Cúcuta.
Los cargos no paran ahí. Hay muchos más exmilitares en subsecretarías y altas consejerías en diferentes regiones del país, sin contar los que fueron elegidos en los Concejos municipales, indicio de que su experticia será trascendental para garantizar la seguridad en Colombia.
