A ocho meses de finalizar su mandato, el presidente Gustavo Petro volvió a hablar de la reelección presidencial. Lo hizo este martes, 13 de enero, en sus redes sociales al referirse a la situación política que viven Venezuela y Nicaragua.
Recordó que anteriormente logró la liberación de 18 colombianos de cárceles en Venezuela y que, en sus palabras: “Pedí amnistía general para los presos políticos en Venezuela y Nicaragua, a Nicolás Maduro y Daniel Ortega, hace años, y en todos los países donde hubiera presos políticos de Latinoamérica. Vienen todas las liberaciones de colombianos y llegamos a una amnistía general en Venezuela y en Nicaragua”.

Según Petro, “es un paso para profundizar la democracia latinoamericana y su unión. La existencia de presos políticos muestra un autoritarismo de gobernantes que han perdido el apoyo popular, pero quieren perpetuarse en el poder, reelecciones perpetuas”.
A renglón seguido se refirió a la reelección presidencial: “He afirmado que la perpetuación en el poder solo es reflejo de la codicia y una adicción a la codicia, es una adicción al poder. Lo que se reeligen son proyectos políticos colectivos; si son necesarios en un momento de la historia de un pueblo, siempre nacerán otros movimientos que interpreten mejor las necesidades de cada momento de la historia”.

Y continuó: “Si hiciste lo necesario en el momento justo, no te lo agradecerá la prensa, buscará silenciarte, pero la historia sí lo agradecerá, haciendo inolvidable el momento en que actuaste acorde a las necesidades del pueblo. He afirmado también que la codicia es contradicción antagónica de la vida. La codicia en el poder puede llevar al genocidio y a represiones del pueblo”.
Por eso —añadió— “no busqué mi reelección. Y duraron los medios de comunicación de la oligarquía tres años, día a día, diciendo que iba a cambiar un artículo para abrir la reelección. Mentiras y más mentiras. Solo volveré al poder si el pueblo quiere”.
“La democracia se hace con apoyo y decisión en manos del pueblo. El excandidato presidencial venezolano, Enrique Márquez, al que apoyé en su liberación, es un ejemplo de la necesidad de la conversación de todas las fuerzas sociales y políticas de Venezuela para lograr un gobierno compartido con fuerte apoyo popular, base única de la soberanía. Sin pueblo unido no hay soberanía”, remató.
Esta no es la primera vez que Gustavo Petro le cierra la puerta a una reelección presidencial. En varias oportunidades ha denominado la Casa de Nariño como un edificio aburrido y de paredes frías, de donde saldrá el 7 de agosto de 2026, cuando finalice su periodo.

No obstante, cuando el presidente insiste en promover una constituyente en el 2026, abre la puerta a una modificación de este polémico aspecto de la Constitución, según sus opositores.
Pero los tiempos no juegan a su favor. El comité establecido por algunos movimientos ciudadanos tendrá que recoger las firmas que le abran la puerta a una constituyente; la Registraduría las validará y, posteriormente, el Congreso deberá votar. Si el Legislativo aprueba, el proceso pasará a revisión de la Corte Constitucional.
Tal y como están las cosas, le correspondería al nuevo Congreso estudiar la constituyente promovida por Petro.










