El presidente, Gustavo Petro, saludó a sus exministros detenidos Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco. “Y encima nos ponen presos a los profesores que enseñan economía heterodoxa, es una persecución a la ciencia diciendo mentiras y cogiendo los presos en Navidad. Y un saludo a Ricardo Bonilla y a Velasco, porque sabemos la inmensa arbitrariedad que han cometido con ellos. Que no se robaron un peso”, señaló el jefe de Estado.


“No los están juzgando por eso, ojo, sino porque dicen que estaban tramitando el proyecto de congresistas en el Gobierno, y yo frené todos esos proyectos. Unos venían del gobierno de Duque, no de nosotros y otros de la comisión interparlamentaria, simplemente nunca estuvo de acuerdo y se acabaron y no los entregó Ricardo Bonilla a la UNGRD”, agregó el mandatario tras saludarlos.
"Un saludo a Ricardo Bonilla y a Luis Fernando Velasco porque sabemos la inmensa arbitrariedad que han cometido con ellos": Gustavo Petro durante alocución presidencial. https://t.co/if1kX8qDUN pic.twitter.com/XgoCnkw2NA
— Revista Semana (@RevistaSemana) December 24, 2025
La captura de los exministros Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco representa uno de los capítulos más importantes del escándalo y la investigación por el millonario saqueo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Instituto Nacional de Vías (Invías).
Como pocas veces ha ocurrido, la Justicia llegó hasta la cúpula del Gobierno, esta vez del presidente Gustavo Petro. En la trascendental y drástica decisión emitida el pasado 18 de diciembre, Aura Alexandra Rosero, magistrada del Tribunal Superior de Bogotá, concluyó que los exministros eran merecedores de la medida de aseguramiento más extrema establecida en el Código Penal: la cárcel. Esto pese a que la Fiscalía había pedido la detención domiciliaria.

Los argumentos de la magistrada, que dejaron de una sola pieza a los exministros de Interior (Luis Fernando Velasco) y Hacienda (Ricardo Bonilla), resaltaron la gravedad de los hechos registrados entre mayo de 2023 y febrero de 2024, y la constitución de “una empresa criminal” para la compra de la conciencia de congresistas con el fin de que dieran su voto a las reformas y a multimillonarios empréstitos de la Nación ante la banca internacional.
“Se evidencia que los entonces ministros no solo participaron en reuniones institucionales o suscribieron actos propios de sus cargos, sino que articularon, promovieron y coordinaron, a través de un tercero, un esquema reiterado de dirección contractual en entidades como la UNGRD y el Invías con el propósito de asegurar mayorías legislativas para la aprobación de proyectos de ley y operaciones de crédito público, valiéndose de recursos del erario”, afirmó la magistrada.
Según la decisión que los llevó a la cárcel, Bonilla, como ordenador del gasto, tenía la última palabra cuando se hablaba de garantizar el presupuesto y desembolsar los cupos indicativos (contratos) que exigían los congresistas. Velasco, como jefe de la cartera política, era el encargado de convencer a los congresistas de dar su voto favorable, también con contratos de la UNGRD.
Para la magistrada, el “acuerdo de voluntades entre los dos ministros se hizo a plena luz del día, en espacios públicos y con un reducido número de testigos”. “En este tipo de criminalidad confluyen prácticas de corrupción que se gestan y ejecutan en los más altos niveles de la administración pública, los cuales, por su naturaleza sofisticada y su impacto estructural, resultan particularmente lesivos para los intereses colectivos”, narró la magistrada al tomar la decisión.

Vale anotar que el presidente, Gustavo Petro, también cuestionó hace unos días a la justicia en Colombia por cuenta del caso de sus exministros: “Mientras los cupos parlamentarios de contratación fueron denunciados por mí y eran centenares, la Fiscalía nunca capturó a ninguno de sus responsables en años pasados. En todos los gobiernos anteriores los usaron. Cuando yo mismo anulé que se siguieran promoviendo en mi Gobierno, entonces ahí sí hay presos”.










