POLÍTICA

Tribunal Superior de Bogotá tumbó decisión de un juez que ordenó al presidente del Senado pedir excusas por actos religiosos del 7 de agosto

La decisión también favorece al presidente Gustavo Petro.

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24 de septiembre de 2026 a las 9:28 p. m.
El presidente del Senado, Honorio Henríquez, durante la posesión de Abelardo De La Espriella y la decisión judicial.
El presidente del Senado, Honorio Henríquez, durante la posesión de Abelardo De La Espriella y la decisión judicial. Foto: FOTO1: SEMANA/FOTO2: PANTALLAZO SENTENCIA JUDICIAL.

El Tribunal Superior de Bogotá tumbó la decisión del Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá contra el presidente del Senado, Honorio Henríquez, en la que le pedía que ofreciera excusas públicas por los actos religiosos ocurridos el pasado 7 de agosto, en Cali, durante la posesión del presidente Abelardo De La Espriella.

SEMANA conoció la providencia firmada por los magistrados Marleny Rueda Olarte, Hugo Alexander Ríos y Manuel Eduardo Serrano.

A juicio de los magistrados, “es claro que la sesión del Congreso en pleno, no fue convocada para adherir a una religión en específico; tampoco fue presentada proposición o manifestación para una identificación formal y explícita con una iglesia o religión; no se adoptaron medidas legislativas o consideraron propuestas para favorecer o perjudicar una creencia, religión o iglesia, menos aun cuando el acto contó con la participación de representantes de varias confesiones religiosas, quienes en sus intervenciones no invitaron a adherir a sus convicciones religiosas ni rechazaron o fustigaron a personas pertenecientes a otros cultos o no creyentes”, se lee en la sentencia.

La Virgen de Fátima es uno de los símbolos presentes en la posesión presidencial de Abelardo De la Espriella
La Virgen de Fátima es uno de los símbolos presentes en la posesión presidencial de Abelardo De la Espriella Foto: Montaje con fotos de Semana / El País

Por lo tanto, “el acto de posesión del presidente Abelardo De La Espriella, en el que se agregó a última hora el orden del día con un acto de invocación espiritual, demuestra claramente que dichas manifestaciones de contenido religioso nunca fueron el propósito o motivación principal de la convocatoria, acreditándose de forma razonable y objetiva una connotación claramente secular de los actos objetados por el accionante, pues se programó y desarrolló dentro del marco constitucional y legal relacionado con la toma de posesión del Presidente , con todos los elementos logísticos que han caracterizado los actos de posesión presidencial, salvo por el lugar y el punto relacionado con la oración de los representantes de varios credos religiosos, cuya participación en si misma no tuvieron la potencialidad de restarle el sentido laico al acto de posesión”.

La Virgen de Fátima fue protagonista en la posesión del Tigre De La Espriella. También figuras de varias religiones.
La Virgen de Fátima fue protagonista en la posesión del Tigre De La Espriella. También figuras de varias religiones. Foto: Daniel Jaramillo

Los togados también consideraron que el escenario donde se llevaron a cabo los actos, tiene suma relevancia, “pues se trató del Congreso, institución que por antonomasia representa la voluntad popular y conocido como el recinto de la democracia colombiana, institución que integra todos los matices y tendencias ideológicas dado su carácter democrático, cuyos espacios de discusión y participación no se agotan en la sesión conjunta de posesión presidencial, pues por su origen popular y pluralista, a lo largo de su periodo constitucional, admite la participación de personas e instituciones de las más diversas vertientes de pensamiento y opinión”.

La política recordó las antiguas posesiones y terminó lanzando una frase sobre el nuevo presidente.
El presidente Abelardo De La Espriella. Foto: Getty Images / AFP

Para los juristas, la interpretación de una canción con sentimiento religioso, la intervención de representantes de varias confesiones invocando la protección de Dios para el logro de la paz y el bienestar de la nación y la exposición pasajera de la imagen de la Virgen de Fátima, como expresiones con arraigo histórico, social y cultural de innegable importancia, “no tuvieron el peso suficiente para menoscabar los principios de laicidad, neutralidad, separación, libertad religiosa y conciencia”.

Lo que se observó el 7 de agosto- añadieron los magistrados- “fue la celebración de un acto oficial con una finalidad eminentemente laica como fue la posesión presidencial con un acápite de carácter religioso en el modificado orden del día, el cual inicialmente no se encontraba agendado, pero que refleja también plena armonía con el mandato legal según el cual el Estado colombiano no es ateo, agnóstico o indiferente ante los sentimientos religiosos de los colombianos”.

Además, estimaron que minutos antes de su discurso, el presidente Abelardo De La Espriella había jurado ante Dios cumplir fielmente la constitución y las leyes de Colombia, “es decir, el mismo Dios que invocó la Asamblea Nacional Constituyente para expedir la nueva Constitución Política de Colombia en 1991; en consecuencia, resultaría contradictorio que después de jurar ante Dios no pudiera invocarlo para la protección de la nación y el logro de sus propósitos gubernamentales”.

Abelardo de la Espriella
Honorio Henríquez, presidente del Congreso, posesionó a Abelardo De La Espriella en la Arena USC de la ciudad de Cali. Foto: Anadolu via Getty Images

En ese orden de ideas, en la intervención del presidente Abelardo De La Espriella durante su posesión “no se adoptó una religión o iglesia oficial, pues el acto contó con la participación de representantes de varias confesiones religiosas: la iglesia cristiana evangélica, católica y judaísmo así como la presencia en la sesión plenaria de sectores políticos de diversa orientación ideológica, incluso contó con la presencia de los presidentes de las más altas corporaciones judiciales del país; No se expidió un acto con carácter vinculante y efectos jurídicos que declarara una identificación formal y explícita del Estado colombiano con una iglesia o religión”.