En un nuevo artículo publicado en la prestigiosa revista científica Nature Neuroscience un grupo de científicos planteó una nueva teoría sobre el mecanismo que usa el cerebro para almacenar recuerdos.
Investigadores del Janelia Research Campus del Howard Hughes Medical Institute de Estados Unidos encontraron que la utilidad de los recuerdos para ser usados en situaciones futuras está estrechamente ligada al lugar del cerebro en el cual se alojan.

En un comunicado de prensa publicado por ese centro de investigación expertos advirtieron que esta nueva hipótesis podría dar herramientas para entender cómo funciona la “consolidación de sistemas”, es decir, el proceso mediante el cual el cerebro “transfiere” algunos recuerdos que están inicialmente en el hipocampo hacia el neocórtex, donde se alojan por un período más largo.
“Bajo la visión clásica de la consolidación de sistemas, todos los recuerdos se mueven desde el hipocampo hasta el neocórtex a lo largo del tiempo. Pero esta visión no siempre se sostiene; la investigación muestra que algunos recuerdos residen permanentemente en el hipocampo y nunca se transfieren a la neocorteza”, indicó el Janelia Research Campus.

Y señaló que en el pasado los psicólogos habían esbozado hipótesis que trataban de dar luces sobre la complejidad de la consolidación de sistemas. No obstante, explicaron que hasta el momento no se ha establecido a ciencia cierta qué determina que un recuerdo se queda en el hipocampo o acaba llegando a la neocorteza.
Lo innovador del artículo publicado en la revista Nature Neuroscience es que los científicos del Janelia Research Campus intentaron dar una explicación cuantitativa al proceso de consolidación de sistemas. Se trata de una propuesta matemática por medio de la cual indicaron que el cerebro solo opta por almacenar los recuerdos en la neocorteza siempre y cuando considere que podrían ayudar a un mecanismo llamado generalización.

“Las generalizaciones se construyen a partir de los componentes fiables y predecibles de los recuerdos, lo que nos permite aplicarlos a otras situaciones. Podemos generalizar ciertas características de los recuerdos para ayudarnos a comprender el mundo, como el hecho de que los cañones predicen la presencia de agua”, explicó el Janelia Research Campus en su boletín de prensa.
Aquí, señalaron, entran los llamados “recuerdos episódicos”, que permiten revivir eventos del pasado de forma detallada y se consideran como únicos.

En otras palabras, los investigadores del Janelia Research Campus consideraron que el proceso de consolidación no consiste en hacer una simple copia de los recuerdos y pasarlos de una parte del cerebro a otra. Más bien, encontraron que un recuerdo nuevo se crea a partir de su relación con recuerdos anteriores, que a su vez es un indicador de su utilidad en el futuro.
“La cantidad de memoria que se puede generalizar, no su edad, determina si se consolida o permanece en el hipocampo”, sentenció el Janelia Research Campus.

Para llegar a esta conclusión, los científicos de ese centro de investigación usaron redes neuronales con el fin de evidenciar la forma en la que varía el proceso de consolidación conforme hay más recuerdos que se pueden generalizar.
En la práctica, lograron reproducir patrones de almacenamiento de recuerdos, los cuales mostraron que la visión clásica de la memoria no era tan precisa.

“El siguiente paso es probar la teoría con experimentos para ver si puede predecir cuánto se consolidará una memoria. Otra dirección importante será probar los modelos de los autores sobre cómo el cerebro podría distinguir entre los componentes predecibles e impredecibles de los recuerdos para regular la consolidación. Descubrir cómo funciona la memoria puede ayudar a los investigadores a comprender mejor una parte integral de la cognición, lo que podría beneficiar la salud humana y la inteligencia artificial”, concluyó el Janelia Research Campus.
