Diversas investigaciones clínicas publicadas en revistas científicas especializadas como Experimental Dermatology y Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology, junto con evaluaciones de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS), documentaron que la piel del cuerpo atraviesa variaciones progresivas asociadas al paso del tiempo.

Un estudio realizado en 40 mujeres de entre 18 y 70 años demostró que el contenido de agua en la capa más superficial de la piel disminuye gradualmente, registrando una reducción estadísticamente significativa en las zonas expuestas al ambiente, como los brazos. Investigaciones científicas señalan que el contenido de agua en la capa superficial de la piel corporal disminuye gradualmente con los años.

A la pérdida de hidratación se suman modificaciones en la textura, suavidad y firmeza de la superficie corporal. Un relevamiento global desarrollado por la firma Galderma entre 11.000 personas de 11 países reveló que el 90 % de los participantes reportó preocupaciones sobre la calidad de su piel durante el último mes, destacándose la presencia de líneas y arrugas en un 41 %, resequedad en un 40 %, falta de luminosidad en un 37 % y pérdida de firmeza en un 33 %.
Asimismo, los artículos médicos indican que entre el 30 % y el 60 % de las personas con acné en el rostro presentan también lesiones en la espalda, el pecho y los hombros.
Recomendaciones institucionales y desarrollo de tecnologías para la longevidad cutánea
Ante estos hallazgos, la American Academy of Dermatology (AAD) formuló pautas de cuidado orientadas a preservar la resiliencia cutánea, tales como evitar duchas prolongadas con agua caliente, emplear limpiadores de fórmula suave, aplicar productos hidratantes sobre la piel ligeramente húmeda y mantener la protección solar en zonas expuestas.

Mario Alberto Naranjo, dermatólogo de la FUCS, explicó las etapas de este proceso. “La piel del cuerpo también atraviesa cambios relacionados con la edad. La resequedad, las modificaciones en la textura y, posteriormente, la pérdida de firmeza pueden hacer parte de este proceso”, sostuvo el especialista al enfatizar la importancia de adaptar el cuidado corporal a cada fase biológica.
El avance de la investigación en dermatología ha llevado a la industria a desarrollar fórmulas específicas orientadas al concepto de longevidad cutánea, enfocado en preservar las propiedades estructurales de la piel a largo plazo.

En este ámbito, marcas como Cetaphil introdujeron la línea SKIN ACTIVATOR™ Hydrating & Firming, que incorpora la tecnología SeneDefy™ basada en ácido mandélico y Centella asiática encapsulada.
La investigación en longevidad cutánea busca preservar la calidad, firmeza y resiliencia de la piel corporal frente a los cambios provocados por la reducción de la actividad celular. De acuerdo con las evaluaciones clínicas reportadas por los fabricantes, estas aplicaciones mostraron mejoras en la percepción de firmeza y textura en pruebas realizadas con usuarios.
