Entrevista

“La salud mental está peor que hace diez años”: el psiquiatra Nassir Ghaemi habla, antes del foro del expresidente Duque y su esposa

Nassir Ghaemi, destacado médico psiquiatra estadounidense, habla como previa al foro anual Innovación para el Desarrollo I+D/ Humanamente: Salud mental el activo para el desarrollo.

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22 de octubre de 2026 a las 4:47 a. m.
Foto: ADOBE STOCK

SEMANA: Si tuviera que hacer una radiografía de la salud mental en 2026, ¿cuál sería su diagnóstico? ¿Estamos ante una crisis cada vez más grave o estamos aprendiendo a reconocer problemas que antes parecían invisibles?

Nassir Ghaemi: En general, si queremos responder pensando en la evolución de la salud mental, hoy en día, comparado con hace diez años, debemos decir que está peor. Por diferentes razones, aunque hay más conciencia del problema, también hay más problemas y más dificultades. No hemos tomado medidas para mejorarlo. Entonces, teniendo en cuenta esta situación, es más probable que el futuro sea como el pasado y que tengamos más problemas en el futuro que hoy.

Yahira Guzmán, psiquiatra
Yahira Guzmán, psiquiatra, habla en SEMANA sobre las claves para educar y cuidar la salud mental en épocas modernas

SEMANA: Más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental, pero el acceso a la atención sigue siendo muy limitado. ¿Cuáles son las principales fallas de los sistemas sanitarios?

N.G.: Hay muchas razones y muchas partes del sistema de salud involucradas. Eso es diferente en cada país, como saben. En general, no hay suficientes médicos ni psiquiatras para dar tratamiento a la gente. Tampoco hay suficientes psicoterapeutas, que pueden ser psicólogos o personas con otras carreras.

También hay profesionales que pueden administrar fármacos, pero deben ser médicos. En Estados Unidos, también pueden hacerlo enfermeras con un nivel de educación más alto. No hay suficientes profesionales de este tipo y, cuando se recurre a enfermeras y a personas que no son médicos, a veces tampoco tienen suficiente entrenamiento para dar un tratamiento de forma aceptable.

Entonces, ese es un problema grande: no hay suficiente personal que pueda ofrecer los tratamientos. Además, siempre hay problemas de financiación para las clínicas y para atender a las personas fuera de los hospitales, ayudarlas antes de que su situación empeore y tengan que ser hospitalizadas. Eso también es importante para la prevención.

Después de eso, tampoco hay suficientes hospitales ni lugares a los que la gente pueda acudir. Estoy hablando más de Estados Unidos, que es mi experiencia, pero, aunque es una economía fuerte, también tiene esos problemas. La situación es peor en muchos otros países con economías menos fuertes, como los de América Latina, y en otras partes del mundo.

Nassir Ghaemi
Nassir Ghaemi Foto: Suministrado a SEMANA

SEMANA: La ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental ocupan cada vez más espacio en las discusiones públicas. ¿Cómo distinguir entre un trastorno psiquiátrico que requiere atención profesional y una respuesta emocional normal ante el estrés o las dificultades de la vida?

N.G.: Es una cuestión un poco compleja. Una parte muy importante del entrenamiento de un psiquiatra consiste en aprender a hacer esa distinción. Pero, brevemente, para poder decir algo, aunque no sea suficiente, la ansiedad y la depresión pueden ser normales durante la vida, como reacción al estrés típico. Sin embargo, también pueden formar parte de algunas enfermedades mentales.

La depresión, por ejemplo, es una enfermedad mental cuando se presenta de forma recurrente y es muy severa. La diferencia está en que la ansiedad y la depresión pueden ser parte de enfermedades mentales cuando hay un curso recurrente, con episodios que suelen comenzar en la juventud, duran semanas o meses y van y vienen, de modo que se acumulan numerosos episodios.

Además, normalmente puede haber antecedentes familiares de depresión o de trastornos del estado de ánimo y, a veces, de suicidio. Eso también es importante porque aumenta la probabilidad de que exista una enfermedad.

FOTO: UNIVERSITY OF OXFORD API
La salud mental y el cerebro: el prestigioso profesor de Oxford, Zoltán Molnar habla en SEMANA. Estará en foro invitado por el expresidente Duque y su esposa

SEMANA: ¿Qué factores están deteriorando más la salud mental de las personas?

N.G.: Las redes sociales son muy importantes. La tecnología digital en general, los celulares y el uso de computadoras para trabajar desde casa, en lugar de estar en una oficina con otras personas, producen aislamiento social. Y se sabe que este es muy importante para la salud mental y física. Entonces, el aislamiento está aumentando en nuestras sociedades por el uso de los celulares. Esa es una causa muy importante del deterioro de la salud mental.

Hay algunos datos, porque todo esto es nuevo, pero en la última década se han encontrado evidencias de una relación causal, una relación fuerte, entre el uso de las redes sociales y una mayor depresión y ansiedad. Pienso que ese es el factor más importante hoy en día para empeorar la salud mental.

Eso no quiere decir, por supuesto, que los celulares, las redes sociales y la tecnología digital no tengan ventajas. Hay muchas y ayudan a mejorar la calidad de vida. Pero también hay que aceptar que tienen desventajas, y una muy importante es su efecto sobre la depresión y el aislamiento social.

Fuera de eso, quizá un poco en Colombia hoy en día, pero más en otros países como Venezuela, o en África y Medio Oriente, la inestabilidad política y las guerras no solo producen efectos sociales negativos, sino también psicológicos, con traumas, ansiedad y mucha depresión ante la guerra y los conflictos políticos.

La soledad puede convertirse en un factor de riesgo, por eso contar con una red de apoyo cercana es clave para proteger la salud mental.
La soledad puede convertirse en un factor de riesgo, por eso contar con una red de apoyo cercana es clave para proteger la salud mental. Foto: 123RF

SEMANA: En medio del aumento de los diagnósticos y del uso de medicamentos, ¿cómo garantizar que los pacientes reciban tratamientos adecuados sin que haya sobremedicación ni se deje sin atención a quienes lo necesitan?

N.G.: Hay que tener suficientes médicos y profesionales clínicos que puedan administrar fármacos, y también darles suficiente formación para que los utilicen de manera correcta. ¿Por qué es importante? Porque los fármacos pueden usarse de forma incorrecta. Se pueden recetar demasiados medicamentos o fármacos que no son adecuados para las enfermedades que tiene una persona, y eso puede empeorar su condición.

Los fármacos pueden mejorar los síntomas y las enfermedades mentales cuando los profesionales los prescriben y utilizan correctamente. Pero también pueden empeorar la situación si se usan o se administran de forma incorrecta.

Para que se utilicen adecuadamente y las personas puedan continuar el tratamiento sin abandonarlo, es importante hacer otros cambios estructurales en el sistema de salud. Es decir, el Gobierno o las aseguradoras deben contar con los recursos para cubrir el costo de los medicamentos, que a veces son un poco caros, especialmente los nuevos.

También hay que prestar suficiente atención a los efectos secundarios mediante consultas clínicas. Las personas deben poder acudir a controles con regularidad después de empezar a tomar los fármacos, para asegurarse de que el tratamiento sea correcto y vigilar los posibles efectos secundarios.

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SEMANA: Si pudiera recomendar tres medidas para mejorar la salud mental mundial en los próximos cinco años, ¿cuáles serían?

N.G.: La primera sería controlar el uso de las redes sociales. Una política para disminuir su utilización, especialmente entre los jóvenes y los niños. Eso es lo primero. La segunda sería prestar atención a cómo mejorar el aislamiento social. Es decir, impulsar políticas y trabajar con las empresas para intentar que la gente vuelva a trabajar de forma presencial y colectiva en las oficinas, no todo el tiempo, pero por lo menos la mitad del tiempo, para que pueda interactuar socialmente más.

La tercera sería destinar más fondos a mejorar la formación de médicos, enfermeras y psicólogos, para que aprendan mejor cómo utilizar los fármacos de manera más efectiva.