SALUD

La rehabilitación de las lesiones causadas por el terremoto, el reto que sigue a la emergencia

Los afectados pueden enfrentar traumatismos, amputaciones, alteraciones neurológicas y problemas de salud mental que requieren atención durante la etapa posterior al desastre.

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11 de septiembre de 2026 a las 6:51 p. m.
Después del terremoto, la segunda emergencia: salud mental y discapacidad.
Después del terremoto, la segunda emergencia: salud mental y discapacidad. Foto: Suministrada / API

La atención mediática al terremoto del 10 de agosto ha disminuido, pero la emergencia para los sobrevivientes apenas comienza. Miles de personas deberán reconstruir su vida después de sufrir lesiones y cambios en sus capacidades físicas, cognitivas, sensoriales y emocionales, en un proceso que requiere servicios de rehabilitación y atención en salud mental.

El sismo afectó a más de 262.154 personas y a más de 147.000 familias en 471 municipios de 15 departamentos. Al menos 30.664 viviendas quedaron destruidas y otras 136.946 resultaron afectadas. Además, 352 centros de salud, 3.470 instituciones educativas y 4.971 centros comunitarios sufrieron daños.

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El terremoto de Venezuela de junio de 2026, con más de 6.000 fallecidos y 16.740 heridos, anticipa algunas de las consecuencias que pueden presentarse después de un desastre de esta magnitud. El 40 % de los amputados fueron niños, niñas y adolescentes, y al menos uno de cada tres sobrevivientes de un sismo grave desarrolla TEPT u otro trastorno de salud mental.

A esto se suman traumatismos craneoencefálicos, lesiones medulares, eventos cerebrovasculares, neuropatías por compresión, plexopatías y amputaciones, condiciones que pueden alterar la función motora, cognitiva, sensorial y emocional y comprometer actividades como caminar, comunicarse, trabajar o cuidar de los hijos.

“No se trata solamente de rehabilitar una función; se trata de acompañar a la persona para que vuelva a construir un proyecto de vida posible, significativo y acorde con sus expectativas”, explicó Betsy Jaramillo, coordinadora clínica de Mobility Group.

Después del terremoto, la segunda emergencia: salud mental y discapacidad. (Imagen de referencia).
Después del terremoto, la segunda emergencia: salud mental y discapacidad. (Imagen de referencia). Foto: ADOBE STOCK

En la etapa posterior a la emergencia, la rehabilitación debe considerar las actividades que cada persona desea retomar, los roles que quiere recuperar y las barreras que necesita superar para volver a participar en su entorno.

Para ello, Mobility Group plantea un modelo interdisciplinario y transdisciplinario en el que fisiatras, neurorrehabilitadores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, fonoaudiólogos y psicólogos trabajan alrededor de la persona y su familia. A este proceso se suman herramientas como la robótica, los exoesqueletos, la realidad virtual, la biónica, las tecnologías de asistencia y la inteligencia artificial.

“La tecnología no sustituye el vínculo humano. Lo fortalece cuando se pone al servicio de la persona”, afirmó Jaramillo.

El proceso también involucra a las familias, debido a que los cambios en la condición de salud de uno de sus integrantes pueden modificar los roles y las dinámicas del hogar. Los cuidadores pueden asumir nuevas tareas mientras las actividades laborales y educativas se interrumpen.

Por ello, la rehabilitación posterior a un desastre también requiere fortalecer las redes de apoyo, reducir la dependencia evitable y garantizar la continuidad de los servicios. La reconstrucción, además de viviendas, carreteras, hospitales y escuelas, implica recuperar capacidades, autonomía y oportunidades.

“Humanizar es reconocer que detrás de cada diagnóstico existe una persona que siente, decide, espera y tiene derecho a seguir construyendo su proyecto de vida”, concluyó Jaramillo.