“Nada se compara con la satisfacción de escuchar a una paciente decirme que le cambiamos la vida”. Aunque muchos piensen en la cirugía plástica como algo superficial, afirma, su enfoque está muy lejos de esa idea.
“Trabajamos con madres y, en muchos casos, sus cuerpos cambian: salen estrías, quedan colgajos y aparecen el rechazo y la incomodidad”. Magíster en Administración de Empresas, con experiencia en gestión empresarial, se interesó por el campo de la salud gracias a que su primer trabajo tuvo lugar en una clínica de cirugía plástica.
Su clínica, sin embargo, nació después de someterse a un procedimiento estético que todavía afecta su salud. “Decidí trabajar para brindarles a otras mujeres la oportunidad de acceder a cirugías de manera segura”.
Empezó creando puentes: contactando cirujanos, buscando clínicas y acompañando a pacientes durante sus procedimientos. Quince años después, tiene sus propias instalaciones y un equipo de 50 profesionales, entre cirujanos, todos miembros de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, enfermeras, esteticistas, personal administrativo y comercial. “Trabajamos para tener al mejor talento porque, por la naturaleza de lo que hacemos, no nos podemos equivocar”.
Su apuesta es el enfoque humano con el que sigue acompañando a sus pacientes, incluso meses después de las cirugías. “Nos esforzamos por ayudarlas a recuperar su confianza. Solo quien lo ha vivido sabe lo importante que es para una mujer sentirse cómoda en su cuerpo”.
