Al momento de decorar la casa, muchas personas eligen plantas ornamentales como los anturios, que destacan por sus hojas verdes y brillantes, además de sus llamativas flores. Sin embargo, para mantenerlas saludables, estimular su crecimiento y prolongar su vida, es fundamental brindarles los cuidados adecuados y evitar que sus hojas se marchiten.

Uno de los procesos necesarios cuando la maceta o el sustrato dejan de ofrecer las condiciones adecuadas para el desarrollo de la planta es el trasplante. Este procedimiento permite renovar la tierra, mejorar el drenaje y brindar más espacio a las raíces, pero este proceso debe realizarse evitando cometer daños que dificulten la absorción de agua, generen estrés y provoquen que las hojas pierdan firmeza o comiencen a marchitarse.
¿Cuándo es necesario trasplantar un anturio?
Antes de comenzar, es importante identificar si la planta realmente necesita un cambio de maceta. De acuerdo con el blog The Gardener, una de las señales más evidentes aparece cuando las raíces sobresalen por los orificios de drenaje o comienzan a ocupar gran parte del espacio disponible dentro del recipiente.

Además, el secado o marchitamiento de las hojas pese al riego y la presencia de tallos excesivamente largos con pocas hojas en la parte inferior son algunas señales adicionales. Sin embargo, estos síntomas también pueden estar relacionados con otros problemas.
¿Cómo hacer el trasplante?
Según la creadora de contenido del canal de YouTube Jardín Lovers, al trasplantar un anturio es importante evitar el uso de tierra convencional y optar por un sustrato más aireado. Esto se debe a que estas plantas suelen crecer sobre los troncos de los árboles en su hábitat natural, donde sus raíces se aferran a materiales orgánicos en descomposición.
Por el contrario, la creadora recomienda utilizar materiales como madera descompuesta, fibra de coco o sustrato de coco, tanto fino como grueso, que se pueden conseguir en centros especializados de jardinería. Asimismo, aconseja elegir una maceta alta y circular, con orificios de drenaje, para favorecer el desarrollo de las raíces.

Durante el trasplante, si la planta presenta partes dañadas o secas, se recomienda retirarlas con herramientas limpias y desinfectadas. Asimismo, según la creadora de contenido, este procedimiento debe realizarse al menos dos veces al mes, ya que cambiarlo de maceta con tanta frecuencia puede afectar su desarrollo.
Al terminar, la creadora recomienda realizar un riego moderado hasta que el agua salga por los orificios de drenaje. Posteriormente, se debe dejar escurrir por completo y evitar que la maceta permanezca sobre un plato lleno de agua.
