Sostenible

¿Qué pasaría en la Tierra en las primeras 24 horas si la corriente del Golfo (AMOC) colapsara por completo?

Científicos temen que una corriente clave del Atlántico deje de funcionar.

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29 de mayo de 2026 a las 7:53 p. m.
El frenazo de la corriente del Golfo desataría cambios extremos en la Tierra.
El frenazo de la corriente del Golfo desataría cambios extremos en la Tierra. Foto: Getty Images/500px

Se trata de un sistema de transporte invisible capaz de mover una cantidad de energía equivalente a la explosión de 17 bombas nucleares por segundo, cuyo repentino colapso genera preocupación entre los científicos. Este sistema es la AMOC (Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico), una red de corrientes que funciona como la calefacción central de nuestro planeta.

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Aunque la ciencia advierte que un colapso total no ocurriría en un solo día, sino que podría tomar décadas o siglos, el impacto de ese “frenazo” inicial cambiaría el destino de la humanidad.

El “corazón” que deja de latir

El AMOC es como una gran cinta transportadora de agua, su trabajo es llevar agua caliente desde el Ecuador hacia el norte y devolver agua fría hacia el sur. Este movimiento ocurre gracias a lo que los científicos llaman circulación termohalina, un nombre complicado para un proceso sencillo: el agua se mueve porque cambia su temperatura (termo) y su cantidad de sal (halina), lo que la hace más o menos pesada y la obliga a subir o bajar.

El hundimiento de agua en ciertas regiones mantiene activo el flujo oceánico.
Las corrientes oceánicas distribuyen calor y frío a través del Atlántico Norte. Foto: Benito Fuentes/ J. Aristizábal - aemetblog

Si este motor se apaga, el transporte de calor hacia regiones como Europa y Norteamérica se cortaría en seco.

El mito de las 24 horas frente a la realidad científica

En el cine, un colapso de este tipo congela ciudades en minutos, sin embargo, de acuerdo con el blog de la Agencia Estatal de Meteorología, Aemetblog, la realidad es diferente. Si la corriente se detuviera por completo hoy, en las primeras 24 horas no veríamos una glaciación instantánea, pero sí el inicio de un caos climático irreversible.

“En el hemisferio sur se produciría un ascenso marcado y generalizado de la temperatura al quedar retenido el calor destinado al norte”, señala Aemetblog.

Lo que sí comenzaría de inmediato es una acumulación masiva de calor en el hemisferio sur, ya que esa energía que antes viajaba al norte se quedaría atrapada. Mientras el norte empezaría a perder su fuente de calor, el sur comenzaría a experimentar un calentamiento fuera de lo común.

El primer síntoma: el nivel del mar y la presión

Uno de los efectos más inmediatos de un colapso total sería el cambio en la altura del océano. Actualmente, el nivel del agua en el Atlántico Norte es más bajo que en otros lugares porque el agua se hunde constantemente para alimentar la corriente profunda.

Si el nivel del mar es más alto de lo que indican los modelos, más territorios y millones de personas podrían estar en riesgo de inundaciones en zonas costeras.
El nivel del mar podría aumentar rápidamente tras un colapso de la AMOC. Foto: Getty Images

Si ese hundimiento se detiene (lo que se conoce como el “punto de apagado”), el agua dejaría de descender y empezaría a “amontonarse” contra las costas. En las primeras etapas, esto se traduciría en una amenaza creciente para ciudades costeras en el este de Estados Unidos y Europa, donde el nivel del mar podría subir de forma alarmante, afectando infraestructuras básicas.

Un mundo dividido en dos

A medida que pasen las primeras horas y días sin la corriente, expertos señalan que se podría poner en marcha un efecto dominó:

  • El Norte se enfría: Países como el Reino Unido, Noruega o Islandia verían cómo sus temperaturas caen drásticamente, con descensos que podrían llegar a los 10 o 15 grados en el futuro cercano, acercando su clima al de las zonas más gélidas de Canadá o Siberia.
  • El Sur se calienta y el Amazonas sufre: El calor retenido en el Atlántico Sur cambiaría los patrones de lluvia. Las estaciones seca y húmeda en la selva amazónica podrían invertirse, poniendo en peligro uno de los pulmones del mundo.
  • Tormentas más violentas: La diferencia de temperatura entre un sur cada vez más cálido y un norte que se enfría generaría tormentas y temporales mucho más intensos y frecuentes.

¿Es un escenario evitable?

Los expertos señalan que el principal culpable de que este motor se esté debilitando es el derretimiento de los hielos de Groenlandia y el Ártico. Al verterse tanta agua dulce en el mar, el agua se vuelve menos salada y “ligera”, por lo que pierde la capacidad de hundirse y mantener la corriente en marcha.

Aunque la probabilidad de un colapso total en este siglo se ha debatido, estudios recientes alertan que el riesgo es real y está aumentando debido a las emisiones de gases de efecto invernadero. El “frenazo” de la AMOC no sería el fin del mundo, pero sí el fin del mundo tal como lo conocemos.