El fenómeno de El Niño comienza a posicionarse como uno de los principales desafíos climáticos para Colombia en los próximos meses. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó que las condiciones asociadas a este evento ya están presentes en el océano Pacífico ecuatorial, antes de lo que se tenía previsto inicialmente.

Según el Ideam, existe un 96 % de probabilidad de que las condiciones de este fenómeno permanezcan durante noviembre y diciembre de 2026, y enero de 2027. Además, los modelos climáticos calculan un 63 % de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte.
Ante esta situación, el debate sobre la preparación del país no se limita a la cantidad de energía disponible. También involucra la capacidad de las redes eléctricas para responder a periodos prolongados de alta demanda en hogares, comercios e industrias.
Evelio Molano, Offer Manager Solar y Grid de Centelsa by Nexans, explicó que Colombia cuenta con experiencia frente a episodios anteriores de El Niño y ha avanzado en el fortalecimiento de su sistema energético. Sin embargo, considera que un evento de esta magnitud representa un desafío para toda la cadena eléctrica.
“El reto no está únicamente en la generación”, señaló Molano, quien destacó la importancia de revisar el estado de las redes de distribución, las subestaciones y el cableado.
Afirmó que una infraestructura con mantenimiento preventivo y materiales certificados puede contribuir a disminuir el riesgo de sobrecargas y fallas cuando aumenta el consumo.
La posibilidad de enfrentar restricciones en el suministro no puede descartarse si las condiciones climáticas son más severas de lo previsto. De hecho, durante los últimos meses han vuelto al debate propuestas como la denominada ‘hora Gaviria’, que busca reducir temporalmente el consumo de electricidad en el país.

Para Molano, este tipo de medidas pueden convertirse en herramientas de contingencia, pero no deberían ser el principal instrumento de preparación. A su juicio, Colombia necesita anticiparse mediante una combinación de infraestructura más resistente, diversificación de las fuentes de generación (incluida la solar) y una cultura de ahorro energético..
La advertencia cobra relevancia porque, cuanto más tarde se implementen las medidas preventivas, menor será el tiempo de respuesta que se tendrá ante un escenario de alta demanda.
El Gobierno entrante también tendrá un papel relevante en este proceso. Molano considera que las prioridades deberían incluir el impulso de nuevos proyectos de generación, el fortalecimiento de las redes de transmisión y distribución, además de la modernización de la infraestructura existente. Todo esto, acompañado de condiciones que permitan mantener la inversión en el sector.
Mientras las autoridades y las empresas avanzan en medidas estructurales, los usuarios también pueden reducir la presión sobre el sistema. Una de las recomendaciones es evitar conectar simultáneamente varios equipos de alto consumo en una misma toma, especialmente durante las horas de mayor demanda.
También se aconseja revisar de manera preventiva el cableado de viviendas y establecimientos antiguos, con el fin de mantener estas estructuras en buen funcionamiento. Además, desconectar los equipos que no estén en uso y aprovechar al máximo la iluminación natural.
El uso de sistemas de ventilación y aire acondicionado merece especial atención durante temporadas de temperaturas elevadas. Regular adecuadamente estos equipos puede ayudar a disminuir el consumo sin afectar la comodidad de quienes lo usan.

Por su parte, el mantenimiento de las instalaciones eléctricas y el uso de materiales certificados son medidas que, además de favorecer un consumo más eficiente, pueden contribuir a reducir riesgos de sobrecargas y fallas.
El posible regreso de un fenómeno de El Niño de alta intensidad pone sobre la mesa una discusión que va más allá de un nuevo periodo de racionamiento, también evidencia la necesidad de que Colombia fortalezca su infraestructura eléctrica y adopte hábitos de consumo más eficientes antes de que las condiciones climáticas alcancen su punto más crítico.
