Un nuevo estudio sobre la seguridad digital en las organizaciones latinoamericanas revela una realidad preocupante: muchas compañías operan bajo una falsa sensación de calma. No se trata solo de los ataques que se logran frenar, sino de aquellos que ocurren en las sombras sin que nadie los note.

El análisis realizado por la empresa de ciberseguridad Eset indica que una gran parte de las instituciones en la región carece de los “ojos” digitales necesarios para entender su nivel real de peligro.
El peligro de la invisibilidad digital
Aunque más de la mitad de las corporaciones reportó haber enfrentado intentos de agresión informática en el último año, existe un grupo significativo que se encuentra en un limbo de información.
“Aunque el 52,7 % de las organizaciones detectó intentos de ataque durante el último año, un 15,4 % no puede confirmar si fue víctima de un incidente, lo que confirma la persistencia de una falta de visibilidad sobre los entornos que limita la capacidad para comprender el nivel real de exposición y responder oportunamente frente a las amenazas”, comentó Eset.
Esta combinación de factores lleva a una conclusión alarmante: cuatro de cada diez empresas no poseen la capacidad analítica para conocer su exposición real a las amenazas.
Sobre este punto, Mario Micucci, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, advierte: “Esta brecha continúa siendo uno de los principales desafíos para las empresas de la región, sobre todo por el impacto que puede tener en la capacidad de prevenir, detectar y gestionar incidentes de seguridad”.

El engaño como la herramienta más efectiva
El método preferido por los atacantes sigue siendo el phishing, una técnica de engaño donde se suplanta la identidad de una fuente confiable para robar datos. Este vector afecta al 73 % de las organizaciones y es especialmente agresivo en sectores como la educación, la manufactura y la banca.
Lo anterior demuestra que los delincuentes no siempre necesitan derribar muros digitales complejos; a menudo les basta con manipular a las personas para que les abran la puerta. Esto resalta que la cultura de prevención dentro de los equipos de trabajo es tan importante como cualquier software.
Los puntos débiles que persisten en la ciberseguridad empresarial
ESET señala que, pese al fortalecimiento de los controles convencionales de seguridad, continúan existiendo debilidades en componentes esenciales como la gestión de identidades, la protección de equipos móviles y la corrección de vulnerabilidades conocidas.
“Entre las organizaciones encuestadas, solo el 57 % utiliza autenticación multifactor, el 36 % implementa soluciones DLP y apenas el 23 % incorpora plataformas de Threat Intelligence”, comenta la agencia de ciberseguridad y ante ello, resaltó:
“Esta aparente contradicción evidencia que la madurez en ciberseguridad depende cada vez más de la integración entre tecnología, procesos y personas, y no únicamente de la incorporación de nuevas herramientas”.

A pesar de este riesgo inminente, el 39,2 % de las empresas aún no cuenta con regulaciones internas sobre cómo usar la IA de forma segura. Respecto a esta falta de control, Micucci destaca: “Estos resultados ponen de manifiesto nuevos desafíos para la gobernanza, la gestión del riesgo y la definición de políticas corporativas en torno al uso responsable de estas tecnologías”.
