Trabajar en alturas, atender incendios, conducir vehículos pesados o ingresar a espacios confinados son labores que requieren preparación y pueden implicar riesgos. Los simuladores permiten recrear parte de estas situaciones en entornos controlados, de modo que el entrenamiento pueda realizarse sin asumir los mismos riesgos de una práctica real.

Practicar sin exponerse al peligro
La herramienta utiliza simuladores para recrear diferentes escenarios laborales. De esta manera, una persona puede familiarizarse con procedimientos y situaciones de riesgo sin estar físicamente expuesta a sus consecuencias.
El sistema también utiliza tecnología háptica, capaz de generar sensaciones como vibraciones, peso o resistencia durante la práctica. En términos sencillos, busca que la experiencia se parezca más a una práctica real y no únicamente a observar una pantalla.

Diego Fernando Ramírez, fundador y CEO de Waygroup for Education Latam, considera que este tipo de entrenamiento puede influir en la forma en que se adquieren determinadas habilidades. “Estas integraciones aceleran la memoria muscular y reducen significativamente los tiempos de aprendizaje frente a los modelos digitales convencionales”, afirma.
El sistema también evalúa cómo se realiza la tarea
La tecnología no solo permite practicar. El desempeño de cada participante puede ser registrado para determinar si alcanzó el nivel establecido.
Waygroup detalla que los ejercicios manejan un nivel de aprobación del 90%. Según la compañía, este resultado permite establecer si el participante alcanzó el desempeño esperado.
El modelo también se aplica en áreas educativas como química, biología, física, electricidad y circuitos, donde los estudiantes pueden realizar prácticas simuladas sin depender completamente de laboratorios o equipos físicos.
Del entrenamiento a la certificación
La iniciativa tomó un nuevo rumbo con una alianza entre Waygroup, Grupo Alenia y el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER) de México.
Ramírez sostiene que la intención no es reemplazar a las instituciones educativas. “El factor diferencial de este ecosistema no radica en reemplazar la infraestructura institucional de las universidades o entidades gubernamentales”, explica.

La alianza contempla llevar este esquema posteriormente a otros países de Latinoamérica, donde la evaluación de las habilidades prácticas podría complementar los procesos tradicionales de formación y certificación.
