En la pintoresca localidad costera de Cavtat, lo que comenzó como una excavación preventiva para proteger el suelo antes de una construcción se convirtió en un viaje al pasado. Bajo el pavimento de un solar urbano, arqueólogos desenterraron un tesoro que había permanecido oculto a la vista del mundo desde la época de los romanos: un sarcófago de piedra completamente cerrado.

El “pegamento” antiguo que guardó el secreto
Lo que hace que este descubrimiento sea excepcional, señala Croatia Week, no es solo su antigüedad, que se calcula entre los siglos IV y VI d.C., sino su estado de conservación. A diferencia de la mayoría de las tumbas antiguas que suelen encontrarse abiertas o dañadas por buscadores de tesoros, esta pieza estaba sellada con mortero de cal.
“Los arqueólogos hallaron mortero de cal conservado entre la tapa y el cofre de piedra, lo que confirma que había permanecido cerrado desde la antigüedad. Hallazgos tan intactos son extremadamente raros en el registro arqueológico croata”, comenta Croatia Week, teniendo en cuenta datos del Museums and Galleries of Konavle.

Para entender su importancia, el mortero de cal es básicamente una mezcla de cal y arena que actuaba como un pegamento muy resistente en la antigüedad. Gracias a este sello, el interior se convirtió en un “depósito primario”, un término que los expertos usan para describir un lugar que se ha mantenido exactamente igual a como fue dejado el día del entierro, funcionando como una cápsula del tiempo que no ha sido tocada en 1.500 años.
Un gigante de piedra con sello local
El sarcófago fue hallado a unos tres metros bajo tierra y su peso es impresionante: cinco toneladas de piedra caliza. Aunque su diseño sigue el ‘tipo salonitano’ —un estilo que imitaba las modas de Salona, la capital de la región en aquel entonces—, los análisis sugieren que la piedra es de la zona.
Esto indica que en la antigua Epidaurum (el nombre romano de Cavtat) existían talleres locales con artesanos muy hábiles capaces de crear estos monumentos de lujo.

Extraer esta mole de piedra sin dañar su delicado sello fue una tarea compleja que requirió la ayuda de escultores y restauradores para moverla de forma segura.
¿Quién descansaba en su interior?
Al abrirlo con cuidado, los investigadores encontraron los restos de una sola persona. Aunque los huesos no están en muy buen estado por el paso de los siglos, el hecho de que la tumba estuviera cerrada ha permitido que se conserven sedimentos y restos orgánicos (como pequeñas partículas de plantas o tejidos) que normalmente desaparecen en tumbas abiertas.

Ahora, estos materiales irán al laboratorio para ser analizados. Los científicos esperan que estos restos cuenten la historia de este individuo: qué comía, de qué enfermedades sufría y cómo era su vida diaria en una ciudad que en su apogeo tuvo hasta un acueducto de 24 kilómetros.
El sarcófago ha sido instalado en un punto abierto al público en Cavtat, cerca del camino que lleva a la playa de Ključice y al cementerio de San Roque.
