Ciencia

Científicos encuentran una “puerta sísmica” mientras la tensión alcanza niveles extremos

Un estudio de 1.000 años de actividad sísmica reveló una zona clave entre dos grandes fallas.

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5 de octubre de 2026 a las 8:36 p. m.
El hallazgo se concentra en un punto donde una ruptura podría cambiar de rumbo.
El hallazgo se concentra en un punto donde una ruptura podría cambiar de rumbo. Foto: Getty Images

Un punto donde convergen dos importantes fallas del sur de California se convirtió en el centro de una investigación que reconstruyó mil años de actividad sísmica. Los científicos encontraron que las condiciones actuales de tensión están entre las más altas observadas durante ese periodo y que una zona conocida como el Paso de Cajón podría influir en la manera en que se propaga una futura ruptura.

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El punto que podría cambiar el rumbo de una ruptura

El Paso de Cajón conecta los sistemas de las fallas de San Andrés y San Jacinto. Para los investigadores, su importancia está en que una ruptura puede detenerse allí o continuar hacia el otro sistema, dependiendo de las condiciones existentes.

Por esa razón, el equipo dirigido por la científica Liliane Burkhard, de la Universidad de Berna, utiliza el concepto de “puerta sísmica” para describir este lugar.

Los colores del mapa muestran los niveles de tensión calculados en el sistema de fallas.
El mapa representa la tensión acumulada en las fallas y señala la ubicación del Paso de Cajón. Foto: Liliane Burkhard

“El concepto de ‘puerta sísmica’ capta algo importante sobre cómo funcionan las uniones de fallas”, explicó Burkhard. La investigadora añadió: “El paso de Cajón no se limita a bloquear o canalizar terremotos: responde a las condiciones de tensión, y esas condiciones cambian a lo largo de los siglos”.

El comportamiento de esa zona ya ha mostrado resultados diferentes. En 1857, durante el terremoto de Fort Tejon, la ruptura llegó al Paso de Cajón y no continuó por la falla de San Jacinto. En cambio, el terremoto de Wrightwood de 1812 atravesó la unión y afectó ambos sistemas como parte de un mismo evento.

La tensión actual está entre las más altas del modelo

Para llegar a sus conclusiones, los científicos reconstruyeron un milenio de terremotos a partir de evidencias geológicas, registros históricos y otros datos, y utilizaron esa información en un modelo que permite observar cómo cambia la tensión con el paso del tiempo.

“El modelo rastrea cómo cada terremoto modifica la tensión en los segmentos de falla vecinos, cómo se acumula la tensión durante los intervalos de calma entre eventos y cómo las capas más profundas de la corteza se relajan lentamente tras grandes rupturas”, explicó Burkhard.

El modelo calcula actualmente 3,6 MPa en la sección San Jacinto-Bernardino y 2,8 MPa en la zona sur de Mojave de San Andrés. La primera cifra supera cualquier nivel registrado en la simulación de 1.000 años.

El estudio no anuncia cuándo ocurrirá un terremoto

Aunque los resultados muestran una combinación de condiciones que, según el modelo, puede favorecer rupturas que atraviesen ambos sistemas, los investigadores advierten que esto no permite establecer una fecha.

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La investigación identifica condiciones de tensión crítica, pero no establece una fecha para un sismo. Foto: Getty Images/iStockphoto

“El estudio no predice cuándo ocurrirá un terremoto”, señaló Burkhard. “Lo que sí podemos afirmar es que el sistema está sometido a una tensión crítica y que los modelos basados en la física, como el nuestro, ofrecen una visión más clara de la variedad de escenarios para los que debemos estar preparados”.