Los cometas son cuerpos celestes que desde siempre han captado la atención no solo de los aficionados a la astronomía, sino también de los científicos, quienes los consideran una valiosa oportunidad para estudiarlos, comprender su composición y analizar características clave para ampliar el conocimiento del universo.
Desde el punto de vista visual, los cometas destacan por su brillo y su movimiento. A diferencia de las estrellas, que aparentan permanecer fijas en el cielo, los cometas se desplazan lentamente, cambiando de posición noche tras noche, lo que los convierte en objetos especialmente llamativos para la observación astronómica.
Para la comunidad científica, resultan aún más fascinantes debido a la información que conservan. Son considerados restos primitivos de la formación del Sistema Solar, por lo que el análisis de su composición permite entender mejor cómo se originaron los planetas y otros cuerpos celestes hace miles de millones de años.

De cara a 2026, los cometas relativamente brillantes que se espera observar desde la Tierra son 24P/Schaumasse y C/2024 E1 (Wierzchos). El primero alcanzó su máximo brillo a comienzos de enero de 2026 y es visible desde ambos hemisferios. El segundo, en cambio, alcanzará su mayor brillo hacia finales de ese mes y será observable principalmente desde el hemisferio sur. Ninguno de los dos podrá verse a simple vista: C/2024 E1 podrá detectarse con binoculares potentes o telescopios, mientras que 24P/Schaumasse solo será observable mediante telescopios.

El cometa C/2024 E1 (Wierzchos) comenzó a ser visible desde la Tierra a finales de 2025, principalmente desde el hemisferio norte, aunque posteriormente se perdió de vista de forma temporal debido a su cercanía aparente al Sol.
Cerca de su perihelio, el 20 de enero de 2026, reaparecerá en el cielo vespertino del hemisferio sur, muy bajo sobre el horizonte suroeste. Su brillo es incierto: en el mejor de los casos podría alcanzar una magnitud 5, lo que permitiría observarlo con binoculares, aunque también podría permanecer alrededor de magnitud 9, requiriendo instrumentos más potentes.

Posteriormente, alrededor de su mayor acercamiento a la Tierra, previsto para el 17 de febrero de 2026, el cometa volverá a ser observable desde el hemisferio norte y se verá con mayor facilidad desde el sur. Para ese momento, se espera que su brillo disminuya hasta cerca de magnitud 8, aunque seguirá siendo observable con binoculares o pequeños telescopios en cielos oscuros.










