Ciencia

El hielo del Ártico sigue disminuyendo y los científicos advierten sobre lo que podría ocurrir antes de 2050

Los registros satelitales muestran que el hielo ártico es cada vez más delgado y vulnerable.

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16 de octubre de 2026 a las 7:19 p. m.
La NASA identificó cambios en el hielo polar que podrían transformar la región en las próximas décadas.
La NASA identificó cambios en el hielo polar que podrían transformar la región en las próximas décadas. Foto: Getty Images

El océano Ártico podría experimentar un verano prácticamente sin hielo marino antes de 2050. La posibilidad preocupa a los científicos, que han documentado durante casi cinco décadas cómo disminuye la superficie congelada de esta región y cómo el hielo que permanece pierde grosor y resistencia.

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El más reciente balance de la NASA y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC) muestra que el 12 de septiembre de 2026 la extensión del hielo llegó a unos 4,6 millones de kilómetros cuadrados. La cifra empató con los registros de 2008, 2010 y 2025 y se ubicó como la décima más baja desde el inicio de las mediciones satelitales.

Un cambio que no se limita al verano

La reducción del hielo no ocurre únicamente durante los meses cálidos. También afecta al invierno, cuando las bajas temperaturas permiten que el agua congelada vuelva a extenderse sobre el océano.

Los registros muestran que los mínimos estivales de los últimos 20 años, entre 2007 y 2026, figuran entre los más bajos de toda la serie. Aunque la superficie congelada se ha mantenido relativamente estable durante la última década, continúa por debajo de los niveles históricos.

Aunque la pérdida de hielo se ha frenado en la última década, la extensión sigue por debajo del promedio histórico.
Los últimos 20 años concentran algunos de los mínimos estivales más bajos registrados por satélite. Foto: Observatorio Terrestre de la NASA/Michala Garrison

Walt Meier, investigador sénior del NSIDC, resumió esta situación al referirse a la evolución reciente: “Nos hemos estancado, pero seguimos en niveles bajos en comparación con la primera parte del registro”. En español, señaló que la extensión se ha estabilizado, pero sigue siendo baja en comparación con la primera parte del registro.

El hielo más antiguo está desapareciendo

Otro cambio importante está relacionado con la edad del hielo. Parte de la capa que antes sobrevivía a varios veranos se ha reducido, dejando más espacio al hielo que se forma durante un solo invierno.

Este último suele ser más delgado y vulnerable al calor, por lo que puede derretirse con mayor facilidad cuando suben las temperaturas. En marzo de 2026, además, la extensión máxima del hielo invernal empató con la de marzo de 2025 como la más baja registrada por satélite.

Las condiciones meteorológicas también influyen en las variaciones de un año a otro. Según científicos de la NASA, el aumento de la nubosidad durante la última década ha limitado la cantidad de luz solar que llega al hielo y ha contribuido a frenar parte del deshielo estival.

¿Qué podría pasar antes de 2050?

La estabilización reciente no significa que la tendencia de largo plazo haya desaparecido. La NASA señala que las variaciones naturales del clima influyen en la extensión del hielo, pero no explican por sí solas el descenso observado desde 1978. El aumento de las temperaturas globales también contribuye a esta pérdida.

La retirada del hielo está dejando al descubierto un fenómeno natural hasta ahora desconocido.
Los últimos 20 años concentran algunos de los mínimos estivales más bajos registrados por satélite. Foto: Getty Images

Por eso, las proyecciones científicas contemplan que el océano Ártico pueda registrar al menos un verano prácticamente libre de hielo marino antes de mediados de siglo. Se trata de una posibilidad futura, no de una fecha exacta en la que desaparecerá el hielo.

Las observaciones satelitales permiten seguir estos cambios incluso cuando las nubes cubren la región. La información acumulada desde 1978 ayuda a los investigadores a distinguir las fluctuaciones de cada temporada de una transformación que lleva décadas en curso.