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Google sostiene ante un jurado que YouTube no fue creado para volver adictos a los niños: esta es su defensa en el tribunal

La defensa de Google negó en Los Ángeles que su plataforma de videos haya sido diseñada para generar dependencia en menores.

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10 de febrero de 2026, 7:37 p. m.
Un jurado en Estados Unidos analiza las acusaciones sobre el impacto de YouTube en la salud mental de una joven.
Un jurado en Estados Unidos analiza las acusaciones sobre el impacto de YouTube en la salud mental de una joven. Foto: Getty Images / Federico J. Brown / AFP

La defensa de Google aseguró este martes ante un tribunal civil de Los Ángeles que su filial YouTube no fue diseñada para generar adicción en menores, en el segundo día de un juicio en Estados Unidos que podría sentar un precedente clave para cientos de demandas contra gigantes tecnológicos.

Ante los 12 miembros del jurado, el abogado Luis Li sostuvo que la plataforma no tiene la intención de provocar dependencia.

YouTube “no quiere volver a la gente adicta (a su sitio) más de lo que lo estarían a los buenos libros o al aprendizaje de cosas nuevas”, explicó en su alegato inicial.

El proceso judicial examina la responsabilidad de empresas como Google y Meta, matriz de Facebook e Instagram, en el supuesto impacto del diseño de sus plataformas sobre la salud mental de menores.

Acusaciones de adicción deliberada

El lunes, durante la apertura de las audiencias, el abogado de la demandante, Mark Lanier, lanzó fuertes señalamientos contra Google y Meta. Según afirmó ante el jurado, ambas compañías buscaron “volver adictos los cerebros de los niños”. “Lo hicieron a propósito”, aseguró.

La demanda fue interpuesta por una joven de 20 años identificada como Kaley G.M., quien sostiene que sufrió graves daños mentales tras volverse adicta a las redes sociales cuando era niña. De acuerdo con el expediente, esta dependencia le provocó depresión, ansiedad y trastornos de la imagen propia.

Frente al edificio judicial en Los Ángeles, familias del Reino Unido exhibieron imágenes de sus hijos.
Mariano Janin, Ellen Roome y George Nicolaou acudieron al tribunal estadounidense para visibilizar sus casos. Foto: AFP

El caso se inscribe en una ola de litigios que cuestionan el funcionamiento interno de las plataformas digitales y su impacto en usuarios jóvenes.

Palabras en el tribunal: “No es adicción”

En respuesta, la defensa de Google insistió en que YouTube no busca manipular psicológicamente a sus usuarios. YouTube no intenta “meterse en tu cerebro y reconfigurarlo”, recalcó Li ante el tribunal.

El abogado también citó comunicaciones internas de directivos de la compañía que, según indicó, evidencian una intención de priorizar la calidad de los contenidos sobre su viralidad. Afirmó que los videos se vuelven populares porque los usuarios los recomiendan, y no por una acción directa de la empresa.

Además, Li cuestionó la base misma de la acusación. “No es adicta a YouTube. La pueden escuchar en sus propias palabras (…) ella dijo que no, su doctor lo dijo, su padre lo dijo”, aseguró. Y agregó: “No es adicción a las redes sociales cuando no es una red social y no hay adicción”.

Phyllis Jones y Paul Schmidt acudieron a la audiencia judicial en Los Ángeles el 9 de febrero de 2026.
La defensa de Meta se hizo presente en la corte con la llegada de sus abogados al tribunal californiano. Foto: AFP

Con esta línea de defensa, Google busca desmarcar a YouTube de la categoría tradicional de red social y, por tanto, de las críticas asociadas a ese modelo.

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Un precedente para la industria tecnológica

Inicialmente, TikTok y Snapchat también debían responder por acusaciones similares; sin embargo, ambas compañías optaron por llegar a un acuerdo amistoso con la presunta víctima por un monto confidencial.

El núcleo del debate jurídico no se centra en contenidos específicos, ya que los operadores de plataformas cuentan con protecciones bajo la ley estadounidense en relación con lo que publican los usuarios. En cambio, los demandantes apuntan al diseño mismo de las redes sociales: el algoritmo y las funciones de personalización que, según sostienen, fomentan el visionado compulsivo.

Esta estrategia recuerda los litigios emprendidos contra la industria tabacalera en las décadas de 1990 y 2000, cuando los tribunales analizaron si las empresas habían diseñado productos con conocimiento de sus efectos perjudiciales.

*Con información de AFP.