Uno de los riesgos a los que se enfrentan las personas actualmente está relacionado con las llamadas y mensajes provenientes de números desconocidos. Los delincuentes han encontrado en estos canales nuevas formas de cometer estafas y, para pasar desapercibidos, suelen hacerse pasar por entidades bancarias, empresas reconocidas o incluso familiares de sus posibles víctimas.

Responder una llamada, por sí solo, no significa que el teléfono vaya a ser hackeado ni que se produzca automáticamente un robo de información. Sin embargo, los estafadores pueden aprovechar ese primer contacto para iniciar una conversación, generar confianza y obtener datos personales o financieros.
En otros casos, simplemente buscan comprobar que un número está activo para incluirlo posteriormente en campañas de llamadas, mensajes fraudulentos o nuevos intentos de engaño.
Las llamadas que aparentan ser del banco
Entre las modalidades más peligrosas se encuentran las llamadas que aparentan proceder de una entidad bancaria. En estos casos, los criminales pueden alertar sobre una supuesta compra sospechosa, un problema con la cuenta o la necesidad de actualizar determinados datos.
Para hacer que el engaño resulte más creíble, recurren a la suplantación del número telefónico, una técnica que permite modificar el número que aparece en el identificador de llamadas.
Según Kaspersky, esta práctica comenzó a utilizarse comercialmente a principios de los años 2000 y, desde entonces, ha sido empleada tanto para bromas como para llamadas fraudulentas y estafas.

El crecimiento de la tecnología VoIP, utilizada para realizar llamadas a través de internet, ha facilitado el acceso a este tipo de herramientas y ha contribuido a la expansión de las llamadas no deseadas y los fraudes telefónicos.
¿Cómo evitar caer en estas estafas?
Evitar que un número sea suplantado resulta complicado, especialmente porque los ciberdelincuentes pueden seleccionar números de manera aleatoria. Por eso, una de las principales medidas de protección consiste en aprender a reconocer señales de alerta y evitar entregar información sensible durante una llamada inesperada.
Entre las recomendaciones está desconfiar de aquellas comunicaciones que no se esperaban, incluso cuando el número parece local. Si alguien asegura comunicarse en nombre de un banco, empresa o entidad, lo más recomendable es finalizar la conversación y contactar directamente a la organización mediante sus canales oficiales.

También es importante no proporcionar datos personales, contraseñas, códigos de seguridad o información bancaria, así como evitar pulsar botones. Si el interlocutor intenta generar miedo, presión o sensación de urgencia para conseguir una respuesta inmediata, lo mejor es colgar.
Además, se recomienda proteger el buzón de voz con una contraseña y evitar publicar el número telefónico en espacios abiertos cuando no sea necesario.
