Una reciente patente concedida a Meta abre el debate: la posibilidad de que las cuentas continúen activas incluso después del fallecimiento del usuario, gracias a la inteligencia artificial.
La idea, que para muchos parece sacada de una historia futurista, ya no pertenece solo a la ficción. La compañía detrás de Facebook, Instagram y WhatsApp obtuvo a finales de diciembre el registro de una tecnología capaz de imitar la forma en que una persona publica, responde y se comunica en redes sociales.
Un “doble digital” que mantendría viva la actividad
El documento aprobado describe un sistema de lenguaje avanzado que podría asumir el rol de un usuario cuando este ya no esté presente, ya sea por una ausencia prolongada o por su muerte.
La patente dice que funciona “para simular al usuario cuando está ausente del sistema social, por ejemplo, cuando toma un descanso prolongado o si ha fallecido”.
En términos sencillos, se trataría de un asistente virtual entrenado con el historial de publicaciones, comentarios y mensajes previos, capaz de replicar el estilo y tono característicos de esa persona.

Según lo consignado en la solicitud, la empresa parte de la idea de que la desaparición repentina de un perfil puede generar un impacto emocional considerable en quienes interactuaban con él. Por eso, la herramienta permitiría continuar con ciertas dinámicas habituales: responder mensajes privados, dejar comentarios en publicaciones de amigos o incluso compartir contenido en nombre del titular original.
El desarrollo fue liderado por Andrew Bosworth, actual director de tecnología de la compañía. En la descripción oficial se explica que el modelo podría intervenir cuando el usuario esté “ausente del sistema”, lo que incluye desde pausas voluntarias hasta el fallecimiento.
Más allá del componente técnico, la propuesta plantea un escenario llamativo: una especie de clon virtual que mantenga activa la presencia digital de alguien, prolongando su huella en línea.

Entre el recuerdo y la controversia
La iniciativa inevitablemente ha sido comparada con episodios de la serie Black Mirror, conocida por explorar los límites éticos de la tecnología. En redes sociales, la noticia se volvió viral y generó reacciones divididas.
Algunos usuarios consideran que esta opción podría ofrecer consuelo a familiares y amigos, al permitir que la memoria digital continúe interactuando en el entorno virtual.

Otros, en cambio, cuestionan el uso del nombre e identidad de una persona fallecida, señalando que podría resultar invasivo o incluso irrespetuoso.
También surgieron dudas sobre el trasfondo comercial. Hay quienes interpretan la patente como una estrategia para sostener la actividad en las plataformas y mantener el flujo de interacción y con ello, la publicidad, incluso cuando un creador de contenido ya no esté.
