Durante años, Instagram fue sinónimo de imágenes cuidadas y editadas al milímetro, rostros sin imperfecciones y escenas diseñadas para parecer perfectas.
Sin embargo, esa identidad que convirtió a la red social en un fenómeno global comienza a diluirse, así lo dejó claro Adam Mosseri, director de la plataforma, al advertir que la expansión de la inteligencia artificial está empujando a Instagram hacia una etapa completamente distinta, donde lo imperfecto gana terreno frente a lo pulido.
En una nota compartida en Threads, el ejecutivo de Meta señaló que la facilidad con la que hoy se generan fotos y videos artificiales está cambiando no solo lo que se publica, sino también lo que las personas valoran al consumir contenido.
Para Mosseri, la estética que dominó la red social durante más de una década ya no conecta con las nuevas expectativas del público:
“La IA está generando fotografías y videos indistinguibles de los medios capturados”, comentó.
Cuando todo puede verse perfecto, lo real empieza a destacar
Mosseri explicó que la inteligencia artificial ha alcanzado un punto en el que resulta difícil distinguir entre una imagen capturada por una persona y otra creada digitalmente. Ese escenario, según él, está llenando los feeds de contenido sintético y obligando a replantear qué significa hoy la autenticidad en redes sociales.
El directivo fue claro al marcar un quiebre generacional: quienes no crecieron con Instagram probablemente lo asocian con fotografías cuadradas, cuidadas y estéticamente impecables. Sin embargo, esa etapa quedó atrás. En un entorno donde producir imágenes atractivas es rápido y barato, ese tipo de contenido deja de sorprender y pierde valor.

“Las imágenes favorecedoras son baratas de producir y aburridas de consumir. La gente quiere contenido que se sienta real. Vamos a ver una aceleración significativa de una estética más cruda en los próximos años. Los creadores astutos se inclinarán por imágenes explícitamente no producidas y poco favorecedoras de sí mismos. En un mundo donde todo se puede perfeccionar, la imperfección se convierte en una señal”, comentó.
En contraste, Mosseri anticipó que comenzará a imponerse una estética más directa y menos producida. Fotografías sin retoques evidentes, videos espontáneos y escenas cotidianas cobrarán mayor relevancia, precisamente porque transmiten cercanía.
En palabras del propio ejecutivo, cuando todo puede ser perfeccionado, mostrar imperfecciones se convierte en una forma de diferenciarse.
“La crudeza ya no es solo una preferencia estética, es una prueba. Es defensiva. Una forma de decir: esto es real porque es imperfecto”, advirtió.

La autenticidad como nuevo valor escaso en redes sociales
Mosseri advirtió que la evolución tecnológica está transformando la autenticidad en un bien cada vez más difícil de encontrar. La capacidad de la inteligencia artificial para replicar estilos, rostros y formatos refuerza la necesidad de identificar aquello que solo una persona real puede crear.
Lejos de ver este escenario como una amenaza, Mosseri considera que puede abrir nuevas oportunidades para los creadores. A su juicio, el público comenzará a buscar con mayor interés contenidos que transmitan humanidad, incluso si no cumplen con los estándares tradicionales de belleza o perfección visual.

Además, señaló que la combinación entre herramientas de IA cada vez más sofisticadas y cámaras de alta calidad en los teléfonos móviles está acelerando este cambio de gustos.
En ese contexto, el contenido sin pulir deja de ser un descuido para convertirse en una señal de credibilidad. La crudeza, advirtió, ya no es solo una elección estética, sino una manera de decir que lo que se muestra es auténtico.










