Aunque la duración oficial de un día continúa siendo de 24 horas, varios estudios científicos indican que la rotación de la Tierra no es completamente constante y puede experimentar pequeñas variaciones con el paso del tiempo. Estas modificaciones, imperceptibles para las personas en la vida cotidiana, responden a factores naturales y a cambios en la distribución de la masa del planeta.

El tema cobró especial relevancia en 2025, cuando se difundieron investigaciones que señalaban que la Presa de las Tres Gargantas, en China, habría alterado ligeramente la distribución de la masa terrestre debido al enorme volumen de agua almacenado.
De acuerdo con los análisis citados, este efecto habría prolongado la duración de cada día en cerca de 0,6 microsegundos, un cambio extremadamente pequeño, pero suficiente para demostrar que tanto los fenómenos naturales como algunas grandes obras de infraestructura pueden influir, de forma casi imperceptible, en la rotación.

Aunque el sistema horario utilizado en todo el mundo establece que un día tiene 24 horas, los expertos explican que esta medida corresponde a una convención basada en el día solar medio. De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), la órbita de la Tierra alrededor del Sol es elíptica y no perfectamente circular, por lo que la duración real del día puede presentar ligeras variaciones.
Además del día solar, los científicos emplean otra referencia conocida como día sideral, que mide el tiempo que tarda la Tierra en completar una rotación sobre su eje con respecto a las estrellas. Este periodo dura aproximadamente 23 horas y 56 minutos, una diferencia que evidencia que existen distintas formas de medir el tiempo.

La duración de los días también está influida por la interacción gravitatoria entre la Tierra y la Luna. Según explica la NASA, la misma fuerza responsable de las mareas y de mantener al satélite natural en órbita ejerce un efecto de frenado sobre la rotación.
Este fenómeno ocurre porque el movimiento de los océanos genera fricción con el lecho marino, lo que provoca una pérdida gradual de energía y hace que la velocidad de rotación del planeta disminuya de forma casi imperceptible.

Para monitorear estos cambios, organismos como la NASA y el Observatorio Naval de Estados Unidos realizan mediciones continuas de la velocidad de rotación de la Tierra. Con base en estos registros, los científicos han elaborado proyecciones que indican que el día solar podría alcanzar una duración de 25 horas, aunque este proceso sería extremadamente lento y, según las estimaciones más aceptadas, tardaría alrededor de 200 millones de años en ocurrir.
Además, estudios de la NASA basados en más de 120 años de observaciones concluyen que el deshielo de casquetes polares y glaciares también influye en este proceso. El desplazamiento de grandes cantidades de agua ha estado relacionado con una desviación del eje de rotación de la Tierra cercana a 10 metros, un fenómeno que contribuye a ralentizar el giro del planeta.
