Enero será un punto clave de League of Legends, pues Riot Games llega con la Temporada 1, que apuesta por la renovación, la narrativa y una experiencia más cercana para su comunidad.
“Por Demacia” es la nueva temporada, en la cual League of Legends señala que introduce cambios visibles, los cuales relacionan el aspecto del universo y la relación entre el título y sus jugadores.
Un reino que se siente en cada partida
Uno de los ejes de esta temporada es la ambientación. La Grieta del Invocador adopta una estética inspirada en Demacia, con estructuras reforzadas, detalles dorados y una atmósfera que remite al poder y la historia de ese reino. No se trata solo de un cambio visual: el entorno busca reforzar la inmersión y hacer que cada encuentro tenga un sello reconocible.

A esto se suma un nuevo metajuego narrativo que evoluciona con el tiempo. En esta propuesta, los jugadores participan activamente en el crecimiento de Demacia, avanzando a medida que juegan y desbloqueando progresos que dan la sensación de formar parte de algo más grande que una simple partida. La idea es que el universo de League of Legends se sienta vivo y en constante movimiento.
Shyvana será actualizada siguiendo la línea de otros rediseños exitosos, con el objetivo de modernizarla sin perder su esencia.

Más contenidos, más cuidado y un 2026 clave para el competitivo
La Temporada 1 también trae novedades pensadas para distintos tipos de jugadores. Modos alternativos como ARAM recibirán mejoras y mayor duración, mientras que se prueban sistemas más ágiles para actuar frente a comportamientos indebidos, buscando partidas más justas y un entorno más sano desde el inicio.

En el apartado estético, llegan nuevas apariencias para campeones populares, junto con temáticas especiales que regresan por tiempo limitado y otras que se estrenan este año. Entre los premios más esperados, el aspecto victorioso estará dedicado a Braum, mientras que Viego contará con una versión exaltada dentro de la temporada.

El 2026 competitivo también arranca con fuerza. La escena profesional se pondrá en marcha con un torneo internacional en São Paulo, seguido por el Mid-Season Invitational en Corea del Sur. Además, se introduce un cambio clave en la selección previa a los partidos profesionales, dando mayor libertad estratégica a los equipos.










