La NASA dio a conocer a Rise, su nueva “mascota” lunar, que formará parte de la misión Artemis II. Este peluche acompañará a los cuatro astronautas que viajarán a bordo de la nave Orion en un recorrido histórico alrededor de la Luna, cuyo lanzamiento está previsto para las próximas horas de este miércoles, 1 de abril.
El diseño de Rise fue creado por Lucas Ye, un joven de Mountain View, California, quien logró destacarse entre los 25 finalistas de un concurso promovido por la agencia espacial. Según explicó el comandante de la misión, Reid Wiseman, la iniciativa buscaba involucrar al público en este importante proyecto.

El peluche representa una Luna con expresión amigable, acompañada de detalles como la silueta de la Tierra, cohetes y estrellas. Estos elementos buscan acercar la misión al público, aportando un componente visual más humano y emocional a un proyecto caracterizado por su complejidad científica y tecnológica.
Más allá de su apariencia, Rise tendrá una función clave durante el vuelo. Al tratarse de un objeto ligero y sin sujeción, servirá como indicador de ingravidez dentro de la cápsula. En el momento en que el peluche comience a flotar libremente, la tripulación podrá confirmar visualmente que la nave ha alcanzado el estado de microgravedad.
El diseño de Rise toma como referencia uno de los momentos más emblemáticos de la exploración espacial: la imagen conocida como Earthrise (que quiere decir “Salida de la Tierra”), capturada durante la misión Apollo 8. Esta fotografía, tomada en 1968 por el astronauta William Anders, mostró por primera vez la Tierra apareciendo sobre el horizonte lunar.
A partir de esa inspiración, Rise fue concebido como un símbolo que conecta el pasado con el futuro de la exploración espacial. Su nombre refleja la idea de nuevos comienzos, el avance hacia territorios desconocidos y la expectativa del regreso humano a la Luna, elementos clave en la nueva etapa que impulsa la NASA.

Esta misión tiene como propósito validar todos los sistemas necesarios para futuras expediciones tripuladas y allanar el camino hacia Artemis 3, en la que se prevé que los astronautas regresen a la superficie de la Luna.
Este vuelo funcionará como un ensayo general en órbita lunar; si se desarrolla según lo previsto, sentará las bases para establecer una presencia humana más sostenida en el satélite natural de la Tierra, incluyendo la posibilidad de construir una base permanente.
