Hace poco se conoció que un jurado en Los Ángeles concluyó que Meta y YouTube son responsables de haber causado daño a una joven que denunció haber desarrollado dependencia debido al diseño adictivo de estas plataformas desde su infancia. Como resultado, ambas compañías deberán pagar una indemnización de 3 millones de dólares, de los cuales Meta asumirá el 70 % y YouTube el 30 %.

El fallo determinó que las empresas fueron negligentes en el diseño y funcionamiento de sus servicios, y que sabían —o debían saber— que estos representaban un riesgo para menores de edad sin advertirlo de manera adecuada. Expertos señalan que, aunque la suma es baja para compañías de este tamaño, la decisión podría abrir la puerta a demandas más significativas y obligarlas a replantear sus modelos de negocio.
La decisión reavivó el debate sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes, un tema que cobra cada vez más relevancia a nivel internacional. El fallo no solo marca un precedente en Estados Unidos, sino que también impulsa reflexiones urgentes en países como Colombia.

Cada vez son más las voces que alertan sobre los efectos del uso temprano y prolongado de estas plataformas. Problemas como la ansiedad, la baja autoestima, la dependencia digital y la exposición a contenidos inapropiados figuran entre los riesgos más frecuentes.
Es un hecho, un jurado de Los Ángeles declaró a Meta y YouTube responsables por diseñar plataformas que generan adicción en niños y adolescentes. Hoy más que nunca, es una necesidad defender a nuestros niños en Colombia.
— Enrique Cabrales Baquero (@kikecabralesCD) March 26, 2026
Desde el Congreso, y con la convicción de proteger a…
En Colombia, la discusión ya llegó al ámbito político. Desde el Congreso, Enrique Cabrales Baquero anunció la radicación de un proyecto de ley que busca prohibir el uso de redes sociales en menores de 14 años. La iniciativa surge de la preocupación por los efectos que estas plataformas pueden tener en el desarrollo emocional, social y cognitivo de los más jóvenes.

Este tipo de propuestas busca establecer límites claros que promuevan un uso responsable y acorde con la edad, sin restringir el acceso a la tecnología. Sus defensores sostienen que, así como existen regulaciones en otros ámbitos de la vida de los menores, también es necesario intervenir en los entornos digitales, que hoy ocupan una parte significativa de su tiempo.
La discusión apenas comienza, pero deja en evidencia que el país enfrenta una decisión clave: cómo equilibrar el acceso a la tecnología con la protección de las nuevas generaciones.
