El control de la información y las comunicaciones se ha convertido en un pilar fundamental de los conflictos modernos. En este escenario, Rusia ha puesto en marcha una estrategia para neutralizar la red Starlink, propiedad de SpaceX, la cual es vital para la coordinación de naves no tripuladas y sistemas de inteligencia en el terreno.

Esta medida buscaría eliminar la ventaja tecnológica que proporcionan estos satélites en zonas de combate, especialmente en el contexto de las recientes tensiones con Ucrania.
El surgimiento del Volna Kupol Garant
Para alcanzar este objetivo, el gobierno ruso ha desarrollado el Volna Kupol Garant, un proyecto de guerra electrónica que destaca por ser uno de los más ambiciosos hasta la fecha. A diferencia de otras armas, este sistema no es un proyectil físico, sino un dispositivo modular diseñado para interferir señales de radio de forma directa y precisa. Su propósito principal es crear un “escudo” o barrera que impida que los datos fluyan correctamente entre el espacio y las terminales en tierra.

El método de “ceguera” tecnológica
La operación de este sistema no consiste en la destrucción física de los satélites, sino en lo que se conoce como interrupción estratégica. El Volna Kupol Garant utiliza ondas de radio de gran potencia para saturar las antenas receptoras de los satélites que orbitan a unos 500 kilómetros de altura.
Para entenderlo de forma sencilla, es como si se intentara escuchar un susurro en medio de una habitación llena de gente gritando; la señal legítima queda sepultada por el ruido generado por el sistema ruso. El equipo trabaja sobre ocho bandas de transmisión distintas, utilizando antenas especiales que permiten dirigir la interferencia con gran exactitud hacia su objetivo.
Despliegue y capacidad operativa
La estructura de esta tecnología es flexible y móvil. Se compone de seis unidades instaladas en remolques, lo que facilita su traslado y activación en diferentes puntos según las necesidades del frente. Cada una de estas unidades cuenta con antenas protegidas por cubiertas especiales que permiten el paso de las ondas sin dañarse.
Russia is increasing use of electronic warfare systems to jam Starlink satellite internet, Defense Ministry adviser Serhii “Flash” Beskrestnov said. He said test use was first observed in 2024, but activity has grown amid Ukrainian strikes on Russian logistics. The… https://t.co/broV0CrDOe pic.twitter.com/faBEkrJpY6
— NOELREPORTS 🇪🇺 🇺🇦 (@NOELreports) June 16, 2026
Se estima que el sistema puede generar un bloqueo efectivo en un área de hasta 20 kilómetros cuadrados. Esto permite a los operadores rusos crear zonas de exclusión de comunicaciones donde los dispositivos enemigos que dependen de Starlink dejen de funcionar de manera temporal.
Un arma de doble filo
A pesar de su avanzada tecnología, el uso de este sistema conlleva riesgos para quienes lo operan. Expertos señalan que, al emitir señales tan potentes para bloquear a los satélites, el sistema se vuelve muy visible para los radares de detección enemigos. Esto significa que, mientras intenta “cegar” a Starlink, el Volna Kupol Garant podría revelar su propia ubicación, facilitando un posible contraataque.

Actualmente, aunque se conoce su existencia y funcionamiento teórico, no hay pruebas externas e independientes que confirmen su éxito real en situaciones de combate activo. Este avance se suma a otros esfuerzos rusos, como el proyecto Argus, para dominar el espectro de las comunicaciones desde la estratosfera.
