Hoy en día, el celular dejó de ser un lujo y se convirtió en una herramienta esencial para comunicarse y acceder a la información, gracias a su constante evolución tecnológica y a funciones avanzadas como la inteligencia artificial.
Los celulares no solo sirven para llamadas o videollamadas, también permiten enviar mensajes, consumir contenido multimedia y acceder a información y redes sociales, funciones que dependen en gran medida de una buena conexión a internet.

Además de las funciones principales del celular, existen componentes esenciales que suelen pasar desapercibidos, como el cargador, encargado de suministrar energía de forma segura. Usar uno de baja calidad o no certificado puede provocar corriente inestable, sobrecalentamiento y afectar el rendimiento del dispositivo.

Otro punto clave son los hábitos al guardar el cable del cargador, ya que enrollarlo con fuerza para ahorrar espacio —una práctica muy común— puede deteriorarlo y acortar su vida útil.
Enrollar el cable con demasiada fuerza provoca tensión en su interior, lo que con el uso puede dañar los conductores y afectar la carga o la transferencia de datos. También puede deteriorarse el recubrimiento protector, aumentando el riesgo de fallas, cortocircuitos o incluso accidentes.

Aunque es necesario enrollarlo para guardarlo, hacerlo de forma correcta marca la diferencia. Una opción recomendada es el método de doble vuelta o “figura ocho”, que permite repartir mejor la tensión y reduce el desgaste del cable.
Para aplicarlo, solo hay que sostener ambos extremos del cable y formar lazos amplios, alternando el sentido hasta crear una figura de ocho. Al final, se pueden asegurar los bucles con una pinza o una banda elástica.

Usar un cargador certificado y en buen estado ayuda a evitar sobrecalentamientos, daños en la batería y otros riesgos, además de prolongar la vida útil del teléfono. Además, al desconectar el cargador, es importante hacerlo con cuidado y no jalar el cable, ya que hacerlo con fuerza puede dañarlo con el tiempo.










