Los delincuentes se han convertido en una de las principales preocupaciones de millones de personas en todo el mundo. A través de diferentes estrategias de engaño, buscan apoderarse del dinero, los datos personales o incluso el acceso a dispositivos tecnológicos de sus víctimas.

Se trata de una problemática que ha evolucionado con el paso de los años y que se ha fortalecido con la aparición de herramientas como la inteligencia artificial, que pueden facilitar algunas de las actividades de los criminales. Sin embargo, los usuarios también cuentan hoy con más información y alertas de expertos que les permiten reconocer con mayor facilidad los intentos de fraude.
Por ejemplo, cada vez es más conocido que no se deben responder mensajes o llamadas provenientes de números desconocidos, ni compartir información personal o financiera. También se recomienda evitar abrir enlaces que lleguen de manera inesperada, ya que estas son algunas de las tácticas más utilizadas por los ciberdelincuentes para cometer sus ataques.
Aun así, existe una modalidad de fraude que sigue afectando a muchas personas: las estafas en cajeros automáticos. Aunque los pagos digitales han ganado terreno en los últimos años, estos dispositivos continúan siendo un objetivo frecuente para los delincuentes, que buscan obtener información bancaria o acceder directamente al dinero de los usuarios.

Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), una de las estafas más comunes ocurre cuando los criminales hacen creer a la víctima que su tarjeta presenta fallas y no puede ser leída por el cajero.
Con la excusa de ayudar, se ofrecen a limpiar la tarjeta y, en cuestión de segundos, la cambian por otra sin que la persona se dé cuenta. Posteriormente, utilizan la tarjeta robada para realizar compras o retirar dinero antes de que el usuario logre bloquearla.
Esta práctica se suma a otros métodos frecuentes, como el robo de la clave mediante cámaras ocultas o la observación directa, la instalación de dispositivos para copiar la información de las tarjetas o retenerlas dentro del cajero, así como la colocación de avisos falsos para distraer a los ciudadanos.

Para reducir el riesgo de ser víctima de estas estafas, los expertos recomiendan utilizar cajeros ubicados en lugares seguros y bien iluminados, preferiblemente dentro de oficinas bancarias o en espacios con vigilancia. También aconsejan revisar que el cajero no tenga elementos extraños o piezas sueltas, evitar aceptar ayuda de desconocidos y cubrir el teclado al ingresar la clave.
Además, activar las notificaciones de movimientos bancarios en el teléfono móvil puede ser una medida clave para detectar operaciones sospechosas y actuar rápidamente en caso de fraude.
