La cordillera de los Apeninos, que atraviesa la península italiana a lo largo de unos 1.200 kilómetros, presenta un comportamiento geológico antagónico: mientras el borde exterior del terreno se comprime, la zona posterior sufre un estiramiento constante.

En un reporte de 2006 publicado en Annals of Geophysics, los especialistas describieron el dilema señalando que “la paradoja de cómo la contracción y la extensión horizontal pueden ocurrir simultáneamente en cinturones montañosos convergentes sigue siendo un problema fundamental y en gran medida no resuelto en la dinámica continental”.
El enigma de los Apeninos
Este fenómeno genera que ciertas áreas de la región se eleven mientras otras se hunden, registrando sismos contradictorios en ambos lados de la cordillera.

Las mediciones por GPS indican que la franja montañosa se extiende internamente a razón de unos 4 milímetros por año, mientras que en su borde externo dicha fuerza se compensa con aproximadamente 2 milímetros anuales de contracción. Debido a esta dinámica, los científicos califican el movimiento como una deformación del “tipo acordeón”.
Un mecanismo bajo la superficie
Un equipo de geólogos liderado por Stefano Tavani, de la Universidad de Florencia, halló una explicación en el proceso de delaminación, mediante el cual la densa corteza inferior y la litosfera se desprenden de la capa superior para hundirse en el manto terrestre.
Bajo la superficie italiana, esta separación no ocurre de manera uniforme, sino que avanza paulatinamente como un cierre o cremallera a lo largo de un frente denominado gozne, el cual migra hacia el margen del mar Adriático.
La liberación y el rebote terrestre
A medida que este frente se desplaza, las capas inferiores aún unidas tiran de la corteza suprayacente hacia abajo. Sin embargo, tras el paso del gozne y la separación del material profundo, dicha carga se libera, lo que permite que la corteza restante se desdoble y se eleve al ser reemplazada por manto más flotante.

En su investigación publicada en Communications Earth & Environment, los científicos concluyen que los Apeninos brindan “una documentación empírica, restringida geodésicamente, de un gozne de delaminación en migración lateral que rastrea el repliegue del manto litosférico en tiempo real”.
