Un gigantesco bloque de hielo que se desprendió del glaciar Petermann, en el noroeste de Groenlandia, protagonizó un inusual encuentro durante su recorrido por el mar. El iceberg, de más de 76 kilómetros cuadrados, chocó contra la isla Joe, una pequeña formación rocosa ubicada cerca de la entrada del fiordo Petermann.

Lejos de quedar dividido, el enorme bloque continuó su desplazamiento. Las imágenes tomadas por satélites permitieron seguir el momento de la colisión y comprobar qué ocurrió después.
El hielo resistió un choque que podía haberlo partido
El iceberg se desprendió a comienzos de agosto y, durante los días posteriores, avanzó aproximadamente tres kilómetros diarios. Su trayectoria lo llevó hacia la zona donde el fiordo Petermann conecta con el estrecho de Nares, hasta encontrarse con la isla Joe.
Ese punto ya era conocido por los investigadores debido a que otros grandes fragmentos de hielo han terminado rompiéndose allí. De hecho, una colisión ocurrida en 2010 provocó que otro enorme bloque se partiera en dos.

Sin embargo, esta vez el resultado fue diferente. Adam Garbo, estudiante de doctorado en glaciología de la Universidad de Ottawa, explicó la sorpresa que produjo el episodio: “Sin duda, estuvimos observando muy de cerca su interacción con la isla Joe y nos impresionó que sobreviviera a la interacción sin una mayor fragmentación”.
El investigador también señaló que el desprendimiento de este año fue diferente de lo que inicialmente esperaban los científicos. “Lo que nos sorprendió fue que el desprendimiento se produjo a raíz de una fractura diferente, dando como resultado una isla de hielo más pequeña de lo que habíamos previsto inicialmente”, afirmó Garbo.
¿Qué pasará ahora con el gigantesco bloque?
Después del impacto, las observaciones satelitales mostraron que el iceberg logró desviarse de la isla Joe y siguió hacia el suroeste, atravesando el estrecho de Nares.
Su recorrido, sin embargo, no necesariamente terminará pronto. Los investigadores advierten que el hielo estará sometido a las mareas, los vientos, las corrientes y al proceso constante de deshielo, factores que pueden terminar debilitándolo y provocando su fragmentación.

El glaciólogo Mauri Pelto, del Nichols College, ha seguido su desplazamiento mediante imágenes satelitales. El iceberg tenía inicialmente menos de 150 metros de espesor, una característica que puede hacerlo más vulnerable que otros grandes bloques de hielo.
Aun así, su viaje podría prolongarse considerablemente. Este tipo de enormes placas puede desplazarse lejos de los glaciares antes de quedar atrapado o comenzar a desintegrarse. Durante ese trayecto, además, pueden representar un riesgo para embarcaciones e infraestructura marítima mientras liberan agua dulce al océano a medida que se derriten.
