Un grupo de científicos ha proyectado cómo podría lucir la Tierra dentro de 250 millones de años, y los resultados muestran un planeta radicalmente distinto al actual.
Lejos de los continentes separados que conocemos hoy, la superficie terrestre volvería a unirse en un único supercontinente, un fenómeno que ya ocurrió en el pasado con la antigua Pangea.
Este nuevo bloque continental ha sido denominado “Pangea Próxima” y surge a partir del constante movimiento de las placas tectónicas, que nunca se detiene.
Según los modelos desarrollados por el geólogo Christopher Scotese y el Proyecto PALEOMAP, los continentes volverán a colisionar hasta formar una gran masa de tierra continua.
This is footage of the Pangea Proxima model.
— P O O J A D A S (@JaadaReal) March 28, 2024
The idea is that subduction at the western Atlantic leads to subduction of the Atlantic mid-ocean ridge followed by subduction destroying the Atlantic and Indian basin, causing the Atlantic and Indian oceans to close.
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En ese escenario, océanos como el Atlántico desaparecerían progresivamente y mares como el Mediterráneo se transformarían en grandes lagos interiores.
La mayoría del planeta quedaría conectada por tierra, lo que permitiría recorrer enormes distancias sin necesidad de cruzar océanos. Solo algunas regiones, como Nueva Zelanda, Escocia o zonas del extremo oriental de Rusia, permanecerían como islas aisladas.

Uno de los aspectos más llamativos de esta proyección es cómo cambiarían las fronteras actuales. En el caso de España, por ejemplo, seguiría conectada con Portugal, Francia y Andorra, pero también pasaría a tener nuevos vecinos como Italia, Marruecos, Argelia y Túnez debido al choque entre Europa y África.
América también sufriría transformaciones profundas. En el caso de Colombia, el territorio quedaría integrado a la gran masa continental, en una zona más cercana al centro del supercontinente.

Esto implicaría cambios importantes en su geografía y en sus condiciones climáticas, que podrían volverse mucho más extremas en comparación con las actuales.
Sin embargo, más allá de los cambios geográficos, el mayor desafío sería el clima. Los científicos advierten que el interior de este supercontinente sería extremadamente hostil, con temperaturas que superarían los 40 °C y altos niveles de dióxido de carbono en la atmósfera.
Estas condiciones harían que gran parte del planeta fuera prácticamente inhabitable para los mamíferos.

En medio de este panorama, algunas regiones tendrían ventajas relativas. España, al quedar ubicada en el extremo norte del supercontinente, gozaría de un clima más moderado en comparación con las zonas centrales, lo que la convertiría en uno de los lugares más favorables para la supervivencia.
Aunque se trata de una proyección a muy largo plazo y basada en modelos científicos, este tipo de estudios permite entender mejor la dinámica de la Tierra y recordar que el planeta está en constante transformación.
