Ciencia

X-59 está de regreso: el avión supersónico de la NASA se prepara para un silencioso vuelo que podría cambiar el futuro

Tras su primer despegue en octubre de 2025, el programa entra, con el próximo vuelo, en una fase de ensayos progresivos.

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19 de marzo de 2026, 9:40 a. m.
El Jet Set de la NASA se prepara para su segundo vuelo.
El Jet Set de la NASA se prepara para su segundo vuelo. Foto: Getty Images

Uno de los aviones más innovadores de la NASA se prepara para su segundo vuelo. Se trata del X-59, una aeronave experimental supersónica desarrollada por Lockheed Martin en colaboración con la agencia espacial, cuyo objetivo es demostrar que los vuelos comerciales a velocidades superiores al sonido pueden regresar con un impacto acústico mucho menor.

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El programa ha sido ampliamente reconocido por su enfoque innovador. Desde 2021, la NASA ha realizado pruebas adicionales con otras aeronaves para allanar el camino hacia las evaluaciones del X-59, especialmente en lo relacionado con la medición y percepción del ruido supersónico.

El X-59 incorpora componentes de distintos aviones, como el T-38, el F-16 y el F/A-18. Sin embargo, su rasgo más distintivo es su diseño: cuenta con alas, canards y un motor ubicado en la parte superior del fuselaje, una configuración pensada para controlar las ondas de choque y reducir el estampido sónico.

La NASA prepara el segundo vuelo del X-59, su apuesta por el supersónico silencioso.
La NASA prepara el segundo vuelo del X-59, su apuesta por el supersónico silencioso. Foto: NASA

La aeronave mide 29 metros y puede alcanzar una velocidad de hasta Mach 1,42. Está diseñada para generar un “boom” sónico considerablemente más silencioso —entre 60 y 75 decibelios— en contraste con el Concorde. Su morro alargado elimina la visibilidad frontal directa, por lo que el pilotaje depende de sistemas avanzados de cámaras y visión mejorada (EVS y XVS).

Tras completar una de las últimas pruebas en tierra, que incluyó el encendido de su motor el pasado 12 de marzo, el próximo despegue marcará el inicio de una nueva fase de ensayos en vuelo. En esta etapa, los pilotos ampliarán progresivamente los límites operativos de la aeronave, aumentando velocidad, altitud y complejidad de las maniobras, con el fin de validar su seguridad y rendimiento.

En su primer vuelo, realizado el 28 de octubre de 2025, el X-59 permaneció en el aire durante una hora a velocidad subsónica (370 km/h) y alcanzó una altitud de 3,6 kilómetros, antes de aterrizar en el Centro Armstrong de la NASA, en California.

El éxito del X-59 podría marcar el regreso de los vuelos comerciales supersónicos, pero esta vez con un enfoque más sostenible y aceptable para la población.
El éxito del X-59 podría marcar el regreso de los vuelos comerciales supersónicos, pero esta vez con un enfoque más sostenible y aceptable para la población. Foto: Getty Images

El objetivo central del programa es comprobar que la aeronave puede volar a velocidad supersónica sin generar el característico y molesto estampido sónico. Para ello, llevará a cabo vuelos de “expansión de envolvente”, acercándose gradualmente a su meta de aproximadamente Mach 1,4 y casi 20.000 metros de altitud. Cada prueba permitirá recopilar datos sobre estabilidad, aerodinámica y propagación del sonido, con el apoyo de aviones de seguimiento que medirán su desempeño en tiempo real.

En esencia, el X-59 no está concebido para transportar pasajeros, sino como un laboratorio volador destinado a demostrar la viabilidad del vuelo supersónico silencioso y a aportar información clave para futuras regulaciones en la aviación.