Boyacá hace parte de los 32 departamentos de Colombia y se caracteriza por su gran diversidad territorial y cultural. Está dividido en 123 municipios, cada uno con particularidades que enriquecen la identidad de esta región del país.
Estos municipios se destacan por su invaluable patrimonio histórico, sus tradiciones culturales arraigadas y sus paisajes naturales, que incluyen montañas, páramos, lagunas y pueblos coloniales. Entre ellos se encuentra el municipio de Chíquiza, cuyo nombre proviene de la lengua chibcha “chequiza”, término que significa campo pelado o erial.

Antes de recibir el nombre con el que es conocido actualmente, este pueblo boyacense se llamada San Pedro de Iguaque, hasta que por medio de la ordenanza 0027 del 17 de julio de 2003 fue bautizado definitivamente como Chíquiza.
Ubicado a 2.900 metros sobre el nivel del mar, este destino ofrece un clima fresco y agradable, con una temperatura promedio de 15 °C, ideal para disfrutar de sus paisajes y recorrer sus encantos con tranquilidad.
Según datos de la Alcaldía Municipal, se encuentra a tan solo 24 kilómetros de Tunja, la capital de Boyacá, lo que lo convierte en una excelente opción para una escapada cercana, rodeada de naturaleza y tradición.
Uno de sus rincones más emblemáticos, principalmente por su legado cultural e histórico, es la Laguna Sagrada de Iguaque. Para el antiguo pueblo muisca era un sitio sagrado y el eje de su cosmología; de hecho, es reconocida como la cuna de la humanidad según sus creencias ancestrales.

De acuerdo con la misma entidad, se trata de una laguna altoandina de origen glaciar, ubicada en plena zona de páramo dentro del Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, convirtiéndose en el más extensa del complejo lagunar del área protegida.
Por otro lado, destaca que, además de su importancia cultural, cumple una función vital al abastecer de agua al sector de San Pedro de Iguaque.
En cuanto a las características del Santuario de Fauna y Flora Iguaque, de 6.923 hectáreas, la Alcaldía Municipal destaca que en su territorio se encuentran ecosistemas de bosque húmedo y páramo, ubicados en los pisos térmicos frío y de alta montaña.

En los sectores sur y sureste predominan condiciones climáticas más secas, donde se desarrolla vegetación arbustiva abierta. No obstante, la cobertura vegetal dominante del santuario está conformada por bosques andinos y altoandinos, que constituyen uno de los principales tesoros naturales de esta área protegida.
Estos dos lugares representan la extraordinaria riqueza natural que convierte a Chíquiza en un destino lleno de encanto, donde sus paisajes no solo cautivan por su belleza, sino también por su vocación agrícola, donde destacan cultivos tradicionales como maíz, papa, arveja, trigo, nabos y cebolla, entre otros productos.
