En el oriente antioqueño se encuentra el municipio de Concepción, a 90 minutos en carro desde Medellín, un lugar copado de ofertas de ecoturismo y de historias increíbles, que incluye hasta una demanda al mismo Dios y las ánimas del purgatorio.

Por estas fechas se recuerda lo hecho por Ramón Alcides Valencia Aguilar, el abogado que se atrevió a enfrentar en los tribunales a Dios. Lo vivido por el litigante lo declaró en SEMANA hace un año en exclusiva, describiendo lo que le implicó en su vida esta acción legal.

Este pueblo de Antioquia es reconocido por muchos gracias a este peculiar hecho. La historia radica en 1860, ya que desde entonces la matrícula inmobiliaria de la iglesia central del municipio aparecía a nombre del amo supremo y las ánimas del purgatorio, debido a que su anterior propietaria, Nepomusena Osorio, se los había heredado.
Así lo puedo evidenciar SEMANA en los documentos suministrados previamente, en los cuales especificó Osorio que “otorga escritura de donación a favor de las cofradías de las ánimas y nuestro amo supremo colocado en esta iglesia”.

Según lo revelado por el mismo abogado en SEMANA, antes de que se emprendiera la lucha jurídica, cada vez que llovía fuertemente en el municipio, la parroquia se inundaba, lo que generó una desesperación tal que, ante la falta de acción del Ministerio de la Cultura en 1999, el padre de la parroquia decidió buscar al abogado Valencia para tomar una acción judicial.
El litigante arremetió judicialmente por el predio y, ante la ausencia de los demandados en los tribunales, las autoridades decidieron darle la victoria al demandante. Desde entonces, Valencia es reconocido como ‘el abogado que demandó a Dios y las ánimas del purgatorio’.
El municipio fue declarado Patrimonio Nacional en 1999
La historia de este territorio antioqueño no solamente se limita a la particularidad judicial; el pueblo tiene un vínculo directo con la historia nacional, ya que fue en este lugar que nació el general José María Córdova, militar antioqueño, prócer de la independencia de Colombia, Perú y Bolivia.

El pueblo es considerado por muchos como un paraíso y su reconocimiento de Patrimonio Nacional también se debe a su centro histórico, donde predominan calles empedradas, casas de tapia y bahareque, y una estética colonial que se ha mantenido a lo largo del tiempo.
Además, el municipio tiene relevancia histórica. Según registros oficiales, fue uno de los primeros asentamientos coloniales en Antioquia y tuvo un papel importante en el desarrollo de la región durante la época de la colonización antioqueña.

