América del Sur tiene lugares naturales, culturales y diferentes paisajes que causan asombro y despiertan la atención en viajeros de todo el mundo.

La reconocida revista Condé Nast Traveler se tomó el trabajo de armar una lista con los siete rincones del continente que todo viajero debería visitar al menos una vez en la vida, y Colombia tiene un lugar reservado.
El recorrido arranca en Colombia con la Ciudad Perdida, una joya arqueológica escondida en la Sierra Nevada de Santa Marta. Esta antigua ciudad, también denominada Teyuna, surgió alrededor del año 800, varios siglos antes de la fundación de Machu Picchu, y fue el epicentro de la civilización tayrona.

Para llegar hay que tomarse un buen tiempo, pues la travesía exige una caminata de cuatro a seis días y termina con un ascenso de 1.200 escalones tallados en la roca.
La segunda parada es el Parque Estatal Jalapão, en Brasil, donde la naturaleza hace cosas curiosas y maravillosas. Sus famosos fervedouros (manantiales de agua cristalina) son piscinas naturales de aguas cristalinas donde un fenómeno de presión subterránea impide a las personas hundirse.

Después viene el Lago Titicaca, compartido entre Perú y Bolivia. A más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, sus aguas de tono azul intenso y su tamaño monumental causan la percepción de un fenómeno natural único, además de ser el centro de múltiples leyendas incas.

Chile aporta a la lista con Rapa Nui, la mítica Isla de Pascua que está situada a más de 3.200 kilómetros del continente y es célebre por sus moai, que son monumentales estatuas de piedra volcánica cuyos misterios todavía rodean a investigadores y personas curiosas.

Las Islas Galápagos de Ecuador también tienen su lugar asegurado. Este archipiélago volcánico asombró a Charles Darwin, quien formuló su teoría de la evolución luego de observar la fauna que solo vive en este lugar y que incluye iguanas marinas, piqueros de patas azules y tortugas gigantes.

En cuanto a Argentina, esta la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy. Este valle, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003, se extiende a lo largo de 155 kilómetros y funcionó como ruta de comercio y migración durante diez milenios.

Hoy combina montañas multicolores, pueblos de adobe, vinos de altura y folclore a full.
Por último se encuentra un destino que poca gente conoce pero que deja sin palabras: las Cataratas Kaieteur de Guyana. Con una caída vertical de 226 metros (aproximadamente cuatro veces superior a las cataratas del Niágara) y rodeadas de selva virgen. Es importante conocer que se llega sin grandes multitudes ni infraestructura turística masiva.
