Boyacá sigue siendo uno de los departamentos con mayor riqueza en el turismo de Colombia. Entre sus montañas, tradiciones y pueblos coloniales se encuentra un municipio que llama la atención no solo por sus atractivos naturales, sino también por una curiosa historia relacionada con su nombre.

Se trata de Santa Sofía, una población que fue rebautizada por decisión de un presidente de la República y que hoy se posiciona como un destino ideal para quienes buscan aventura y contacto con la naturaleza.
Ubicado en la provincia de Ricaurte, este municipio es reconocido por sus paisajes montañosos, senderos ecológicos y actividades al aire libre que atraen cada vez más visitantes durante los fines de semana y temporadas vacacionales.

Sin embargo, uno de los aspectos que más despierta interés es el origen de su nombre.
Según reseñan diferentes fuentes históricas, la población era conocida originalmente como Guatoque. No obstante, durante el siglo XIX, el entonces presidente de Colombia, Mariano Ospina Rodríguez, decidió cambiar su denominación y bautizarla como Santa Sofía en honor a su esposa, Sofía Angulo de Ospina. Desde entonces, el municipio conserva ese nombre y se ha convertido en uno de los rincones más llamativos de Boyacá.
Más allá de su historia, Santa Sofía sobresale por la variedad de experiencias que ofrece a los turistas. Uno de sus principales atractivos son las famosas cavernas y formaciones rocosas que permiten realizar recorridos de exploración y actividades de aventura.

Entre los lugares más visitados se encuentra la Cueva de la Vaca, un sitio que despierta la curiosidad de viajeros interesados en conocer escenarios naturales poco convencionales.
El municipio también cuenta con senderos ideales para caminatas, observación de paisajes y recorridos ecológicos.

Su cercanía con otros destinos turísticos de Boyacá facilita incluirlo dentro de rutas que conectan con municipios históricos y culturales de la región.
Debido a la mezcla de historia, naturaleza y actividades al aire libre, Santa Sofía continúa ganando reconocimiento entre los turistas. Lo que comenzó como un cambio de nombre impulsado desde la Presidencia terminó convirtiéndose en parte de la identidad de un municipio que hoy invita a descubrir una de las caras más auténticas de Boyacá.
