El Concejo de Bogotá aprobó un nuevo aumento en el ICA para los vehículos híbridos del 8 por mil, para híbridos 10 por mil, y para los demás vehículos, 11 por mil, en el marco del primer debate del Proyecto de Acuerdo 724 de 2026 sobre la reforma tributaria que se adelanta en la ciudad.

La iniciativa, radicada por la administración distrital bajo el liderazgo de la secretaria de Hacienda, Ana María Cadena, busca modernizar la infraestructura tecnológica de la capital, otorgar alivios tributarios y ajustar la estructura del Impuesto de Industria y Comercio (ICA).
El texto concertado pasará a discusión en la plenaria de la corporación para convertirse en acuerdo distrital. Entre las modificaciones fiscales aprobadas, la Secretaría de Hacienda sustentó un nuevo esquema de tarifas gravables para la comercialización de automóviles en la ciudad.
Nueva estructura del ICA según el segmento de vehículo
El proyecto aprobado en primer debate establece una diferenciación en la tarifa por mil (x1000) del ICA para la venta de automotores, beneficiando directamente a las tecnologías de cero y bajas emisiones:
- Vehículos 100 % eléctricos: se aprobó una tarifa preferencial del 8 por mil.
- Vehículos híbridos: pagarán una tarifa del 10 por mil.
- Demás vehículos (combustión tradicional): la tarifa quedará fijada en el 11 por mil.
Reacciones
Por su parte, Fenalco cuestionó estos nuevos lineamientos, asegurando que esto iría en contra de las iniciativas que adelantan el comercio y el Gobierno. “No tiene sentido incentivar el vehículo limpio por un lado y encarecer por el otro la actividad que permite que ese vehículo llegue a Bogotá”, aseguró el director de la agremiación en Bogotá, Juan Esteban Orrego.
Los empresarios, quienes son los directos implicados, ya se habían referido a esta nueva realidad para el comercio capitalino y anticiparon que esto puede llegar a desencadenar que algunos concesionarios no realicen sus trámites en Bogotá.
“No queremos que Bogotá termine repitiendo la historia de la industria, pero cuando se incrementa de manera permanente el costo de operar en Bogotá, las empresas empiezan a tomar decisiones y podemos terminar teniendo las vitrinas en Bogotá, pero con nuevas inversiones, expansiones y operaciones que se desarrollen tributariamente en otras jurisdicciones”, concluyó Orrego.
Angelo Schiavenato, concejal de Bogotá que votó en contra de esta iniciativa, explicó en SEMANA: “Como todos sabemos, el recaudo se va a realizar desde el ingreso bruto y no desde las utilidades. ¿Qué traduce eso? Los costos para la comercialización van a aumentar y el margen de utilidades se va a reducir".

“Los grandes concesionarios y los bancos no van a simplemente aceptar que ahora van a ganar menos; van a preferir tributar en otras ciudades que no les aumenten tanto la carga tributaria. De hecho, no es algo loco si se tiene en cuenta que estos tienen establecimientos de comercio por todo el país, y claramente los alrededores de Bogotá no son la excepción”, señaló el cabildante en una entrevista con este medio.
En contraste, la secretaria de Hacienda, Ana María Cadena, señaló: “Lo que queremos expresar es que hacemos propuestas que consideramos tienen un sustento técnico, que hemos revisado, analizado, calculado y cuantificado”.
