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- Foto: GUILLERMO TORRES

entrevista

“La ansiedad es un exceso de futuro”, dice la experta española Blanca Mery Sánchez

Blanca Mery Sánchez, autora del libro De ansiosos y agotados a tranquilos y enfocados, habla con SEMANA sobre las claves para vivir tranquilo en un mundo que va a toda velocidad.

SEMANA: Escribió un libro sobre un tema que afecta a muchas personas, la ansiedad. La OMS dice que la sufre uno de cada tres en el planeta. ¿Se puede vivir sin eso? Y, sobre todo, ¿sin estresarse?

Blanca Mery Sánchez: El problema no es que usted esté estresado. El estrés no es el enemigo. Hay dos tipos de estrés: un estrés positivo que reta. La persona piensa: tengo mucho que hacer, pero vamos con todo, yo puedo hacerlo. Por otro lado, hay un estrés tóxico, que desemboca en problemas de salud: alborota alergias, genera laringitis, colon irritable, etcétera.

SEMANA: Hablemos de ese segundo estrés. ¿Cómo así que provoca enfermedades?

B.S.: El intestino es el segundo cerebro cuando usted se pone mal. Recuerde que el intestino procesa 90 por ciento de la serotonina, que es la que motiva el deseo sexual, la que lo hace sentir alegre, la que le permite disfrutar. Entonces, cuando no hay serotonina, todo le sienta mal, se levanta y odia todo. Mira una manzana y dice: maldita manzana, por qué está ahí. No le ha hecho nada, pero igual la odia.

SEMANA: ¿Y ahí dónde entra el colon irritable?

B.S.: Si usted empieza a ver a las personas que lo rodean, muchas se quejan de ese tema. Dicen no poder comer algo porque tienen colon irritable. Pero ¿qué están haciendo para gestionar el estrés? Toman la bebida, el batido verde, pero no hacen nada por sus emociones y por su cerebro. La conexión intestino y cerebro es una cosa loca. Lo que usted se come le da más felicidad, más emoción, más ganas de vivir o le da depresión, le da ansiedad.

SEMANA: ¿Qué es la ansiedad?

B.S.: Es un hábito mental, no es una emoción, la emoción es el miedo. ¿Por qué es un hábito mental? Usted comienza a afirmar en negativo. Me va a ir mal, no me va a salir, me van a despedir, me voy a volver miserable, voy a vivir debajo del puente… Cual novela mexicana. Segundo, se visualizan en su mente todas las cosas terribles. Cuando la persona visualiza, el cerebro cree que eso está pasando. Así que le cambia toda la bioquímica, se tensionan los músculos, para el cuerpo la persona va a morir. Hay que entender que cuando estoy en un estrés negativo estoy en lucha de vida. Cuando estoy en estrés positivo, cuando hay equilibrio entre la dehidroepiandrosterona (DHEA) y el cortisol, usted se siente retado, pero dice: esto está duro, pero puedo con ello y con mucho más.

SEMANA: ¿Cómo tener estrés positivo?

B.S.: Les pasa, por ejemplo, a los astronautas, que están bajo estrés durante años y muy lejos del mundo, no se puede hacer nada por ellos. Otro ejemplo son los pilotos de la Fórmula 1, si se descuidan y se desconcentran un segundo, se matan contra una pared o contra un carro. Así hay muchas profesiones que viven bajo estrés y no se queman, porque tienen como un reto la capacidad para gestionarlo. El astronauta qué está pensando: estoy cambiando la historia de la humanidad, soy increíble, y se lo cree. El piloto de Fórmula 1 que dice: voy a hacer una nueva marca. O el bombero que dice: voy a salvar una vida.

SEMANA: El libro es un plan de ocho semanas. ¿Por qué?

B.S.: Voy a decir una cosa rompecorazones. ¿Ha oído del reto de 21 días para tal cosa? No funciona, es un mito. Vimos qué pasa en esas ocho semanas, cómo se vive. Es ir de menos a más, acciones chiquitas, fáciles, que usted las quiera hacer, pues, que no se estrese por hacer el plan del estrés. Solo necesitamos 10 minutos de su vida todos los días para que se cree ese hábito del bienestar. Y que ya no tenga que decir: ay, no, necesito hacerme un masaje porque estoy tensionada. No, lo normal de su vida es que pueda hacerse un masaje, meditar o rezar, lo que le funcione, y que vaya con las pausas de su vida para volver a tocar base en el bienestar.

SEMANA: Diez minutos suena poco, pero en este mundo de gente hiperconectada también es mucho...

B.S.: ¿Vio la película Buscando a Nemo? En 2019 hicieron una medición y estábamos igual que Dory, solo nos podíamos concentrar 12 segundos. El año pasado hicieron otra medición y estamos en nueve. Así que la capacidad de atención de Dory es mejor que la de la mayoría. En cuestión de segundos, la mente se va a pensar en otra cosa y en otra cosa y en otra cosa. Y empieza a generar bucles de pensamiento, algunos son más sexis y usted se va por allá. Las personas están en una reunión importantísima y se quedan pensando si llevan el gato a la peluquería el domingo. Les pasa y no se dan cuenta. No están presentes y, cuando no estás presente, no eres feliz. Coloquialmente, la gente dice que la ansiedad es un exceso de futuro. Bueno, sí, ¿y?

SEMANA: ¿Qué piensa de los que hacen mil cosas al mismo tiempo?

B.S.: Tenemos un pecado y, en especial, las mujeres. Nos vendieron muy mal vendida esa idea de la multitarea, de que nosotras podemos hacer muchas cosas al mismo tiempo. No, no es cierto, nadie es multitarea, el cerebro prende y apaga estímulos. Entonces, yo estoy con usted, se ilumina mi teléfono y en una fracción de segundo yo miro allá y vuelvo. El cerebro apaga la conversación con usted y prende el teléfono. Apaga el teléfono, prende la persona. Como a los hombres les dieron permiso de ser monotarea, ellos dicen: ah, una neurona, una tarea. Y se liberaron de esa carga que también nos pusieron a nosotras.

SEMANA: ¿Cómo nació su gusto por la neuropsicología?

B.S.: Estudié en la Universidad Complutense de Madrid. Después, seguí ampliando mis conocimientos en terapia racional emotiva en Estados Unidos, que es la raíz de la terapia cognitiva. Allí me di cuenta de que me faltaba algo. Y me encontré con la neurociencia y empecé a decir: es que lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos te cambia el cerebro, y si cambia tu cerebro cambia todo.

SEMANA: ¿Y a partir de ahí usted le ha dado a la gente, por decirlo así, una llave para vivir tranquila?

B.S.: Yo quiero apostar, porque la tranquilidad es la nueva felicidad. Por ejemplo, dormir tranquilo, delicioso. Uno nunca dice: dormí feliz. Pero uno dice: dormí tranquilo, deliciosísimo, desperté llena de energía. Es importante comer tranquilo, dejar de correr. Estamos en la epidemia de los cerebros agotados, porque queremos ser el top de los tops en todo. Queremos ser las más bellas, más inteligentes, brillantes, exitosas, millonarias, divinas 24/7. Y, fuera de eso, las que tienen hijos quieren ser la mamá perfecta. No es correcto, no hay cómo, o lo uno, o lo otro. Yo creo que la felicidad es un concepto muy bello, pero entendida como chispazos, como momentos que uno dice: increíble, fue algo fantástico. Pero lo que quiero es estar el 97 por ciento del resto del tiempo tranquila, equilibrada y fluir.

SEMANA: ¿Vivir simple es la clave?

B.S.: Sí. Yo soy amiga de la ‘simplejidad’. Hay libros técnicos muy buenos y maravillosos. Sin los grandes investigadores, no estaríamos acá hablando de esto. Pero hay que bajarlo a la gente, a la señora que está en la esquina vendiendo frutas y no sabe qué es ese desespero que tiene dentro de ella. La gente se suicida porque no es capaz de gestionar la ansiedad, porque llega un punto en que dice: yo no es que quiera dejar de vivir, pero quiero dejar de sufrir.