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Foto de referencia sobre sal casero
Estos alimentos pueden ser causantes de diferentes enfermedades que son consideradas graves. - Foto: Getty Images

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Los ingredientes que son ‘veneno’ para el cuerpo

Para tener una rutina alimentaria saludable, es importante no consumir ciertos alimentos que son procesados o refinados.

Tener hábitos alimenticios saludables ayuda a prevenir enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer, toda vez que una dieta balanceada proporciona los nutrientes necesarios para el funcionamiento óptimo del cuerpo humano, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, adquirir estos hábitos saludables no siempre es un proceso fácil, debido a que existen alimentos que, aunque son ricos, tienen poco valor nutricional y hasta pueden ser perjudiciales para la salud. En ese sentido, aquí le explicamos cuáles son estos alimentos que no deberían ser consumidos, pues son conocidos como “venenos blancos”.

Sal refinada: el elevado consumo de sodio (sal) aumenta la posibilidad de tener hipertensión arterial y presentar enfermedades cardíacas como cardiopatía y accidente cerebrovascular, detalla la OMS.

El sodio es necesario en el organismo para el correcto funcionamiento y equilibrio de músculos, fluidos corporales y nervios, pero la cantidad requerida para ello es muy pequeña. Según la OMS, las personas consumen a diario de 9 a 12 gramos de sal, eso significa el doble de la ingesta máxima recomendada por los médicos.

La comida chatarra se encuentra llena de sal refinada, que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, consumir este tipo de sal equivale entre 8 y 20 veces más que la que debiera comer. Pues con la finalidad de que el sodio y el potasio encuentren un equilibrio, se debe consumir de 1,500 miligramos por día, pero si no se respeta, es cuando aparecen enfermedades referentes al corazón”, reseña el portal El Mostrador.

Azúcar refinada: no tiene proteínas, ni vitaminas, no tiene minerales, no tiene enzimas ni fibra y en general no aporta ningún beneficio saludable en la alimentación humana. Los azúcares refinados son causantes de obesidad y de desequilibrio nutritivo. Adicional a esto, según estudios, aumentan el riesgo de cáncer.

Es importante entender que el consumo de azúcar suprime una hormona llamada leptina, la cual es la responsable de generar la sensación de saciedad después de comer. Ante el consumo excesivo de azúcar seguirá deseo insaciable de comer y seguir sintiendo el sabor del dulce.

Evitar el consumo en exceso de azúcar también ayuda a cuidar el corazón y controlar los niveles de triglicéridos, pues estos son un tipo de grasa que almacena calorías y disminuye los efectos que el colesterol bueno ejerce sobre el organismo.

Harina refinada: Genaro Matus, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM en México, aseguró que al ingerir harinas refinadas el cuerpo percibe azúcar en exceso dentro de sus células. Esto puede modificar el transporte de los nutrientes y provocar lesiones celulares.

A nivel orgánico, explicó el experto, se alteran muchas funciones metabólicas y hormonales; a nivel cerebral ocurre otro problema, al igual que como sucede con las drogas: actúa con quimiorreceptor, que a corto o largo plazo puede llegar a desarrollar una dependencia.

Cuando más fina y blanca es la harina, menos fibra, vitaminas y minerales contiene. El pan blanco, el pan de salvado, los panes de bollería, no contienen vitaminas ni minerales, mientras que favorecen las caries, el cáncer, el colesterol y la diabetes. Los panes más recomendables son el pan de centeno y el pan integral.

Arroz refinado: con el refinamiento y pulido del arroz “se pierde hasta el 50% de su contenido en minerales y el 85% de vitaminas del grupo B”, según la Fundación Española de Nutrición.

En la Fundación Española de Nutrición explican que el arroz contiene almidón, proteínas (7 %), y niacina o vitamina B3 y B6, pero estos nutrientes se pierden en el proceso de refinamiento y pulido, por esta razón es mejor el arroz integral.

Desde el punto de vista de la salud pública, los expertos recomiendan el reemplazo de granos refinados como el arroz blanco por granos integrales, incluido el arroz integral para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2.

La diferencia entre el blanco y el integral radica en que el integral no ha pasado por ningún proceso de refinamiento. Por esta razón, tiene un color más oscuro, pues mantiene la capa de salvado del grano original; por esta característica es un arroz más duro y tarda un poco más de tiempo en cocinarse.

Leche de vaca pasteurizada: El artículo llamado ‘Milk and Health’, publicado en el New England Journal of Medicine en una edición de 2020, explica qué tan beneficioso puede ser para un adulto incluir frecuentemente la leche en su dieta, y asegura que para una persona que busque una rutina alimentaria saludable no es necesaria, e incluso, si se consume en exceso esta puede llegar a ser perjudicial.

Al parecer, los investigadores encontraron que en aquellos países en los que los adultos consumían frecuentemente leche, también eran más propensos a sufrir fracturas en la cadera, así como de desarrollar cáncer de próstata o de endometrio, según el caso.

“El consumo total de lácteos no se ha relacionado claramente con el peso control o a los riesgos de diabetes y enfermedades cardiovasculares. El alto consumo de productos lácteos es probable que aumente los riesgos de cáncer de próstata y posiblemente cáncer de endometrio, pero reduce el riesgo de cáncer colorrectal”, explicó el estudio publicado en el New England Journal of Medicine.