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Remedio natural para rejuvenecer las manos: así se prepara

Las células de la piel se regeneran cada 28 a 35 días.


La piel es el órgano más grande del cuerpo, por lo general, los signos del envejecimiento se empiezan a evidenciar en esta zona, lo cual preocupa a muchas personas; ya que la aparición de arrugas o líneas de expresión hace que las personas aparenten más edad de la que en realidad se tiene; sin embargo, es importante mencionar que esto hace parte de un proceso natural que todas las personas tendrán que enfrentar en algún momento de su vida.

Estas imperfecciones son una parte natural del envejecimiento y son más prominentes en la piel expuesta al sol, como la cara, el cuello, las manos y los antebrazos, de acuerdo con Mayo Clinic.

Por tal razón, las personas recurren a productos cosméticos o técnicas quirúrgicas para reducir las arrugas que en ocasiones suelen ser costosas y en algunos casos traen consecuencias adversas.

En línea con lo anterior, el portal Mejor con salud recomendó un tratamiento que requiere diez gotas de esencia de zanahoria, cuatro cucharadas o 60 gramos de cera de abejas, dos cucharadas o 24 gramos de manteca de mango, ocho cucharadas o 120 gramos de aceite de coco y un frasco de vidrio hermético.

Para prepararlo, se debe poner la cera de abejas en una olla a derretir al baño maría, para más adelante añadirle la manteca de mango y revolver con una pala de silicona para que se mezcle correctamente.

Una vez se logre este objetivo, se debe agregar el aceite de coco y las gotas de esencia de zanahoria, hasta que los ingredientes queden bien integrados. Finalmente se deja reposar hasta que se solidifique, y se pone en el frasco.

El producto se debe aplicar dos veces al día, la primera en la mañana y la otra antes de ir a dormir.

Sobre la misma línea, es recomendable utilizar aceites que aporten vitaminas y antioxidantes como el aceite de argán, el aceite de uva o el de jojoba y lo ideal es aplicar un poco de estos aceites antes de ir a dormir y dejar actuar durante toda la noche y al día siguiente se debe aplicar una crema humectante para mantener la piel radiante y suave.

Por su parte, existen otros consejos para proteger la piel y minimizar la aparición de arrugas, de acuerdo con Mayo Clinic.

1. Proteger la piel del sol. Limitar el tiempo que se pasa al sol, especialmente al mediodía, y usar siempre ropa protectora, como sombreros de ala ancha, camisas de manga larga y gafas de sol. Se debe elegir un producto para el cuidado de la piel con un factor de protección solar (SPF), pues la American Academy of Dermatology (Academia Estadounidense de Dermatología) recomienda usar un protector solar de amplio espectro con SPF de 30 o más. Además, la entidad recomienda aplicarse abundante cantidad de protector solar y volverlo a aplicar cada dos horas, o con más frecuencia si se está nadando o transpirando.

2. Humectar la piel. La piel seca arruga las células turgentes de la piel, lo que puede provocar líneas delgadas y arrugas prematuras. La hidratación atrapa el agua en la piel, lo que ayuda a enmascarar las pequeñas líneas y pliegues.

3. No fumar. Aunque se haya fumado durante años o se fume mucho, dejarlo puede mejorar el tono y la textura de la piel, así como prevenir las arrugas.

4. Seguir una dieta saludable. Existen algunas pruebas de que ciertas vitaminas en la dieta ayudan a proteger la piel. Se necesita estudiar más el rol de la nutrición, pero es bueno consumir muchas frutas y vegetales, según la entidad sin ánimo de lucro.

Asimismo, otra recomendación de los expertos para prevenir y reducir las arrugas es aumentar la producción de colágeno, pues esta es una de las sustancias más importantes para el cuerpo, ya que se trata de una proteína estructural que permanece en el cuerpo humano en grandes cantidades debido a que contribuye al buen funcionamiento de huesos, dientes, músculos, piel, articulaciones y algunos tejidos conectivos.

Entre los alimentos que más se recomiendan para mejorar la producción del colágeno son: el pescado, los huevos, las verduras, la carnes rojas y los frutos secos, al igual que otros que contengan omega 3.