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Animales usados como armas de guerra en Colombia: proyecto busca castigar su utilización con explosivos y reconocerlos como víctimas del conflicto

La senadora Esmeralda Hernández habló con SEMANA sobre los alcances de la iniciativa, que ya superó sus dos debates en el Senado.

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21 de septiembre de 2026 a las 9:20 p. m.
Más de 44 especies están amenazadas en Colombia por efectos directos de la guerra.
Más de 44 especies están amenazadas en Colombia por efectos directos de la guerra. Foto: Getty Images y semana, redes sociales

Perros y burros cargados con explosivos, animales utilizados para intimidar o torturar y especies afectadas por la destrucción de sus hábitats hacen parte de las consecuencias que décadas de conflicto armado han dejado en Colombia.

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Un proyecto de ley, de autoría de la senadora Esmeralda Hernández, busca que estos hechos tengan un reconocimiento jurídico específico. La iniciativa ya fue aprobada en la Comisión Quinta y en la plenaria del Senado, por lo que completó la mitad de su trámite legislativo y ahora deberá superar otros dos debates en la Cámara de Representantes.

Animales utilizados para transportar explosivos

En diálogo con SEMANA, Hernández explicó que uno de los principales componentes es establecer una sanción penal específica frente a la utilización de animales como instrumentos de guerra.

“Lo primero es penalizar, porque no existe en el Código Penal colombiano este tipo penal, y es penalizar el uso de animales como armas de guerra, es decir, los animales que han sido utilizados para transportar explosivos y detonarlos, como los perros bomba, burros bomba; animales que han sido utilizados para torturar personas, para hacer propaganda a grupos insurgentes (…) animales que son utilizados para amenazar y demás”, explicó.

Según la congresista, aunque actualmente existe el delito relacionado con el uso de armas trampa, los animales no están incluidos específicamente.

“Existe el delito del uso de armas trampa, como por ejemplo lo que le pasó a Vargas Lleras con el tema de la pérdida de sus dedos, porque llegó la bomba en un libro (…) pero no estaban incluidos los animales. Entonces, lo que hacemos es penalizar e incluirlos”, agregó.

El proyecto contempla precisamente sancionar el uso deliberado de los llamados “animales trampa”, utilizados para ocultar o transportar explosivos u otros elementos destinados a causar daño.

Más de 100.000 animales afectados

El segundo componente busca reconocer a los animales y la naturaleza como víctimas del conflicto. De acuerdo con información de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) divulgada en el Congreso, más de 100.000 animales han sido afectados por la guerra y, en promedio, cada 30 minutos uno sufre sus consecuencias.

“Estas cifras demuestran que durante décadas hubo otras víctimas de la guerra que permanecieron completamente invisibilizadas. Más de 100.000 animales afectados no pueden seguir siendo una estadística silenciosa. La guerra también destruyó la vida animal, los bosques, los ríos y nuestros ecosistemas, y Colombia tiene que reconocer ese daño para poder repararlo”, sostuvo Hernández.

La senadora señaló que las afectaciones no se limitan a los animales utilizados directamente por grupos armados. También están los impactos de bombardeos, cruces de fuego, voladuras de oleoductos, contaminación, minería ilegal y actividades relacionadas con el narcotráfico.

“En las décadas de conflicto armado no solamente se han perdido vidas humanas, sino que se han perdido ecosistemas enteros por voladura de oleoductos, contaminación sistemática de ecosistemas y muerte de ecosistemas”, explicó a SEMANA.

Hernández aseguró, además, que más de 44 especies están amenazadas en Colombia por efectos directos de la guerra.

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¿Cómo se repararía el daño?

La iniciativa plantea mecanismos de reconocimiento, reparación simbólica, protección, memoria y garantías de no repetición.

Según Hernández, también se busca priorizar a las especies amenazadas en programas de recuperación y atender los territorios afectados mediante procesos de restauración y reforestación.

“Lo que se busca es el reconocimiento, la reparación, priorizando en todos los programas de recuperación de poblaciones de animales que se encuentran en peligro de extinción (…) y que se priorice también para la restauración y reforestación estas áreas que han sido contaminadas, y la reparación simbólica, por supuesto, y en la memoria histórica”, afirmó.

El proyecto todavía no es ley. Tras superar sus dos debates en el Senado, deberá ser discutido en la Cámara de Representantes, donde le restan otros dos debates para completar su trámite en el Congreso.