Muchas personas creen que las pulgas y las garrapatas únicamente son un riesgo cuando los perros corren por zonas verdes o hacen caminatas por el campo. Sin embargo, veterinarios advierten que estos parásitos también pueden encontrarse en espacios urbanos muy frecuentados durante los paseos diarios, por lo que la prevención debe mantenerse durante todo el año.

Especialistas explican que parques, jardines, separadores verdes, senderos llenos de árboles e incluso áreas comunes de conjuntos residenciales pueden convertirse en refugios para pulgas y garrapatas.
Estos lugares tienen naturaleza, humedad y la presencia constante de animales, condiciones ideales para que los parásitos sobrevivan y encuentren nuevos huéspedes.
Por esto, cualquier salida representa una oportunidad de exposición si no se toman las medidas de prevención correspondientes.

Las zonas con pasto muy alto están entre los espacios de mayor riesgo. Las garrapatas suelen esperar sobre hojas y tallos hasta que un animal pasa ceca para adherirse rápidamente a su cuerpo.
Las pulgas, por su parte, también pueden permanecer en el ambiente o llegar mediante otros perros, gatos e incluso animales silvestres que transitan por esos mismos lugares.
Los expertos recuerdan que no es necesario que el perro juegue durante mucho tiempo para contraer estos parásitos.

Un simple recorrido por un parque, una corta parada en un jardín o el contacto con otra mascota infestada puede ser suficiente para que pulgas o garrapatas lleguen al pelaje.
Además de causar picazón e incomodidad, estos parásitos pueden transmitir enfermedades y provocar reacciones alérgicas, infecciones cutáneas o anemia en casos de infestaciones severas.

Por esa razón, los veterinarios recomiendan revisar cuidadosamente el cuerpo del perro después de cada paseo, especialmente detrás de las orejas, entre los dedos, alrededor del cuello, las axilas y la cola, donde suelen esconderse con mayor facilidad.
