Hace unos días, el presidente Abelardo De La Espriella anunció que a los corruptos que se encuentran en estaciones de la Policía y guarniciones militares se les acabaron los privilegios: la orden es trasladarlos a cárceles.
En las últimas horas, el Inpec sacó de la Estación de Carabineros de la Policía en el norte de Bogotá al poderoso congresista electo Wadith Manzur, acusado por la Corte Suprema de Justicia de participar en el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Una fuente le contó a SEMANA que el joven político salió en medio de lágrimas.

La Sala de Instrucción de la Corte dictó el pasado 11 de marzo una medida de aseguramiento en su contra y ordenó su captura.
Inicialmente, no fue enviado a una cárcel convencional. Como ha ocurrido con otros políticos, fue trasladado a la Escuela de Carabineros. Esta estación se ha hecho famosa porque, desde el escándalo del Proceso 8.000, en sus habitaciones han estado privados de la libertad políticos y funcionarios.
Ahora, Manzur deberá seguir privado de la libertad en La Picota hasta que la Corte defina de fondo su responsabilidad en estos hechos.
SEMANA confirmó que el Inpec también trasladó este martes a Hecson Alexys Benito Castro, exgobernador de Vichada, quien se encontraba en el mismo sitio con Manzur.

El exgobernador, también involucrado en hechos de corrupción, fue condenado por la Corte a siete años de prisión, debido a peculado por apropiación.
SEMANA conoció que, después de la dura advertencia del presidente De La Espriella, se están revisando otros casos. Se espera que en los próximos días sigan los traslados.
“He ordenado revisar y proceder conforme a la ley y sin privilegios ni contemplaciones al traslado de quienes se encuentran privados de la libertad en guarniciones militares o estaciones de la Policía sin cumplir las condiciones legales para permanecer allí”, dijo el mandatario nacional.
