Justo se conocieron los horarios definitivos para la edición XV del Festival Estéreo Picnic, que en 2026 tendrá lugar del 20 al 22 de marzo en el Parque Simón Bolívar, y una de las bandas nacionales que agita nuestro interés poderosamente es Pirineos en Llamas, que viene de lanzar su LP Aguapanela y que tocará el domingo 22 de marzo, en el que promete ser un cierre de festival fantástico.

Pirineos en Llamas es una banda de rock alternativo de Medellín, fundada en 2020, integrada por Fabián Buitrago (guitarra y voz), David Giraldo (batería), Manuel Orrego (bajo), Miguel Restrepo (guitarra y voz principal) y Maclovin (guitarra y voz). El grupo nació del deseo de crear, más allá de las canciones, experiencias y vivencias.

“Nos gusta crear matices y contrastes, por ejemplo, canciones oscuras con melodías felices. Nos gusta crear atmósferas y jugar con cambios de tempo y de ritmo para que las canciones se sientan más cinematográficas. Experimentamos con estructuras poco convencionales tipo: canciones sin coro, sin estrofas o con todos los coros distintos, etc. Nuestras letras hablan sobre la nostalgia y la esperanza, la desidia y la resiliencia, la melancolía y el júbilo, lo profano y lo divino”, explican.
Entre sus influencias clave, la agrupación menciona a Interpol (comparte cartel con ellos el domingo), The Stone Roses, IDLES, Blink-182, The Cure, Gustavo Cerati, Soda Stereo, Charly García, Hipsum, Margarita Siempre Viva y Volcán (estas últimas dos, también de Medellín) .

Aguapanela, su nuevo disco, es resultado de un proceso de 2 años donde la banda enfrentó retos y experiencias que se plasmaron allí y fueron moldeando el concepto de este. Es su tercer trabajo, luego del EP Milenios en este cuarto y de su LP Soliloquio.
El concepto del disco se erige sobre el fuego, que es un elemento identitario de la banda y parte de su dimensión dual: como símbolo de guerra y caos, y a la vez de purificación y renacimiento. El álbum se desarrolla como el viaje de un héroe que camina batallando desde la oscuridad hasta encontrar dentro de sí el fuego purificador que lo conduce hacia la luz.

Así pues, en la primera mitad del disco se le canta al dolor, la ansiedad, el apego al pasado, la desesperación y el desconcierto: es la oscuridad. En la segunda, se exploran la dimensión divina y mística del ser, los actos de fe, la intuición, el momento presente y la victoria: es la luz. Al final, el héroe renace una vez transmuta y resignifica su dolor. Es un disco para los momentos difíciles, pero también para celebrar los triunfos.
Según explica la banda, “Aguapanela hace referencia al focus track del álbum y es producto de una dinámica que tuvimos durante nuestro proceso creativo que consistía en nombrar los temas de acuerdo a lo que estuviera pasando en el momento de su composición. La aguapanela, para nosotros como colombianos, no es sólo una bebida sino también parte de nuestra cultura, símbolo de hogar, lucha y resistencia. Es para muchos la primera bebida del día, la que nos da la energía suficiente para afrontar el diario vivir. Es medicina emocional cuando estamos enfermos, tristes o cansados. Es la bebida que encarna el amor familiar, que congrega y da fuerza. La aguapanela es en este sentido el elixir del héroe que todos llevamos dentro de nosotros mismos”.


Aguapanela explora múltiples sonoridades, desde cumbia, rock, pop, punk, shoegaze, new wave y postpunk: hasta sonidos de rituales ancestrales. Es un disco con más atmósferas, más cambios de ritmo y de tempo, con más texturas y sonidos más frenéticos.
“Queremos enviar un mensaje de resiliencia, que la lucha no es hacia afuera sino hacia adentro, que atravesando y resignificando nuestras angustias es como podremos encontrar luz en medio de la oscuridad, esa llama interna que revela el camino cuando parecemos estar perdidos”, comentan sus integrantes.
Para este álbum, la banda trabajó con Juan Antonio Toro de Armenia en la producción de tres tracks (“Palacio Egipcio”, “Canto al Fuego” y “La Batalla”), y con David Ospina de Volcán en la grabación, mezcla y máster en su estudio Brona Records.

“Sentimos el álbum como si un mensaje divino se hubiera manifestado a través nuestro. Apostamos por lo instintivo y lo espontáneo. Cada canción la llamábamos de acuerdo con lo que nos remitiera en ese instante, y muchas veces ese nombre terminaba siendo un insumo para crear la letra. Con el tiempo entendimos que cada canción llegaba como la pieza de un rompecabezas que nos transmitía ese mensaje que luego se convertiría en el concepto del disco”, enfatizan.

Por último, sobre su paso por el FEP, aseguran: “Participar en un festival tan importante como el FEP representa una victoria más en nuestra carrera. Como banda y como individuos tuvimos muchos desafíos que superar para lograr esto, y que este álbum hable precisamente sobre superar las dificultades para luego celebrar las victorias hace que todo sea mucho más mágico y especial. Estamos preparando un show con lo mejor de la banda, una experiencia sonora y visual que prenderá los corazones del público capitalino”.










